Pochettino: ¿la hora de dar un paso al costado?

Aunque no ha ganado un título con el Tottenham, en estos años el técnico argentino lo situó en una categoría distinta y en los dos últimos años ha sido candidato a ganar todos los torneos que juega. Pero el equipo llegó a su pico. Que se vaya por la puerta grande mientras pueda hacerlo.

El estratega argentino Mauricio Pochettino llevó al Tottenham a otro nivel. ¿Debería irse antes de una debacle?  / James Boardman / EFE
El estratega argentino Mauricio Pochettino llevó al Tottenham a otro nivel. ¿Debería irse antes de una debacle? / James Boardman / EFE

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Mauricio Pochettino llegó al Tottenham Hotspur en el 2014. El Tottenham en esa época peleaba puestos de Europa League, venía de ser 6to en la temporada anterior y 5to antes de esa, y llevaba tres años sin jugar la Champions. El equipo tenía una que otra figura en su plantilla, pero de resto no era más que regular. Un año atrás había salido Bale al Real Madrid, y el club habia utilizado el dinero recibido por él para invertir en varios jugadores de medio nivel con mucho potencial. Las cosas no salieron bien, así que en el verano de la llegada de ‘Poch’ hubo una renovación total. Salieron 21 (sí, veintiún) jugadores transferidos.

Pochettino no demoró en ganarse el amor de los hinchas. Su equipo jugaba bien, les complicaba los partidos a todos los clubes más grandes de la liga, y en casa no perdía nunca. En el primer año del argentino como entrenador, el Tottenham fue 5to y llegó a la final de la copa de la liga, la cual perdió frente al Chelsea.

Poco a poco, las cosas empezaron a salir cada vez mejor, y el Tottenham empezó a consolidarse, a progresar con paso firme. En la siguiente temporada fue tercero en la premier, a solo 11 puntos del sorprendente Leicester, que fue campeón ese año. El año siguiente fue segundo, compitiendo codo a codo con el Chelsea hasta el último suspiro, quedando detrás por 7 puntos nada más. Cada vez estaba más cerca un título de liga, logro que el club no había alcanzado nunca. Era evidente el crecimiento.

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Llegó la temporada 17/18, y el Tottenham ya era otro. Lejos estaba ya de ser ese equipo irregular de Europa League peleando por el 6to puesto de la tabla. Los ‘Spurs’ se convirtieron en un conjunto temible. Firmes candidatos a ganar el título inglés, como pocas veces en su historia. Y vino la Champions de ese año, y vino un 3-1 a favor contra el Real Madrid, y Pochettino y los suyos fueron primeros en un grupo en el que estaban el Madrid y el Dortmund. Golpe sobre la mesa, un anuncio de que el equipo, oficialmente, había ascendido. Así como se asciende de la B a la A, de segunda a primera división. Pochettino logró el ascenso con el Tottenham: de un buen equipo de Inglaterra, a un grande de Europa, una potencia mundial.

Se habla poco de uno de los logros más meritorios de ‘Poch’: la forma en que desarrolló a varios jugadores a lo largo de estos últimos años. Convirtió a Kane –quien era un juvenil sin espacio en el primer equipo en el 2014– en un crack. Uno de los mejores nueves del mundo. Explotó a Delle Alli, quien fue sensación en Inglaterra durante un tiempo y fue convocado a la selección por primera vez gracias a su mejora bajo el mando del entrenador argentino (aunque ahora Alli se ha venido abajo). Transformó a la pareja de centrales belgas Vertonghen – Alderweireld en una de las mejores del mundo. Fue artífice de la metamorfosis del coreano Son, quien era un buen jugador y ahora es un monstruo. Y, cómo no, trajo a Davinson a la Premier, y ha sido fundamental para el crecimiento de nuestro central como jugador.

Este trabajo individual con los jugadores, la forma de explotar sus características y ayudarlos a dar un salto de calidad, fue un gran factor en la evolución del equipo –un equipo que no está acostumbrado a fichar mucho, ni a fichar caro. Pochettino logró lo que ha logrado (este ‘ascenso’ tan difícil de obtener del que hablo) con lo que tenía. Si no puedo fichar a jugadores estelares, convierto a los que tengo en eso mismo.

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Más allá de que no ha ganado un título con el club, que tiene su importancia, situó –insisto– al Tottenham en una categoría distinta, en esa en la que se encuentran los grandes de los grandes. Parecido a lo que Simeone ha hecho con el Atlético Madrid. Nadie puede decir que en los últimos dos años el Tottenham no le ha peleado a cualquiera; que no ha sido candidato a ganar todos los torneos que juega.

Finalmente, el año pasado, llegó el milagro, y llegó para jugadores e hinchas la temporada de sus vidas. Una final de Champions, y todo parecía un sueño imposible, una ilusión. Pero era simplemente el resultado de cinco años de trabajo; de trabajo bien hecho. Y el Tottenham ahí estuvo, tras una remontada épica e histórica al Ajax en Holanda. Y jugó contra el Liverpool un partido que ni el más optimista fanático hubiera esperado jugar dos o tres años antes.

* * *

Y resulta que el equipo llegó a su pico. Esta temporada, sea culpa de Pochettino, de los jugadores, o de quien fuere, todo ha sido un desastre. El Tottenham cae en picada. Ya se veía venir durante las primeras semanas, luego de varios partidos flojos y derrotas frente a rivales contra los que no debía perder. Luego vino la catástrofe del Bayern, el humillante 2-7 (la primera vez que un equipo visitante marca siete goles en Inglaterra en toda la historia de competiciones europeas, para que dimensionen el horror de lo que significa perder así para el Tottenham). Y luego lo del Brighton el fin de semana siguiente: Kane y los suyos perdieron 3-0 frente a un equipo que pelea descenso. En mi opinión, casi tan embarazoso como el 7-2. El equipo empeora exponencialmente, decae de forma peligrosa. Se dice que el entrenador perdió el camerino, que cinco o diez jugadores quieren dejar el club en enero…

Para mí todo esto es una señal clara para Pochettino: le llegó la hora de dar un paso al costado. Que se vaya ya, que ha logrado todo lo que se le podía exigir razonablemente. Que deje el club y sea recordado como uno de los mejores entrenadores de su historia. Que se vaya por la puerta grande mientras pueda hacerlo; no vaya a ser que esta temporada sea una tragedia (lo viene siendo) y los hinchas, malagradecidos, olvidadizos (porque así somos), lo critiquen hasta morir y termine todo mal –el recuerdo de todos sus logros opacado, manchado por una última temporada en la que el equipo se descarriló y el entrenador fue despedido (ojalá no sea) por la puerta de atrás.

Pochettino no puede hacer nada más por este club. Lo llevó a la cúspide, le dio a la hinchada cosas con las que no alcanzaban a soñar. A medida que el equipo fue mejorando, las expectativas fueron aumentando en paralelo, y el problema es ese, que seguirán aumentando y tanto directivos como aficionados serán cada vez más exigentes. Y a la hora de la verdad, el Tottenham no es un equipo ni con nombres ni con fondos como los del Liverpool, el Manchester City, el Barcelona o el Madrid. Pedirle más a Pochettino, pedirle que dé un salto adicional –que vuelva a una final de Champions, por ejemplo– es irracional.

Les llegó la hora a los hinchas de agradecer, y a Pochettino, de buscar un nuevo reto. Nada más.

 

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