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El grupo Valiente es Dialogar, con la participación de expertos, lideres sociales y académicos, desarrolló un trabajo sobre transformaciones que permitan MULTIPLICAR el tamaño del sector productivo, con fuerte orientación en la generación de empleos de calidad, énfasis en sectores populares y la Colombia profunda, que cierre brechas en línea con los ODS.
Los documentos (7) comienzan planteando la necesidad de repensar la cultura y los marcos mentales de los colombianos. A pesar de los innegables avances del país en muchos frentes, la velocidad del cambio es insuficiente para producir oportunidades al ritmo que demanda la población.
Así como China, Europa de posguerra y países asiáticos en menos de 40 años cambiaron marcos mentales generando milagros económicos, requerimos de un marco mental que nos una y transforme. Esto pasa si creemos que podemos mejorar, si tenemos una cultura de responsabilidad frente a los deberes, una comunicación precisa y fácil de entender, si nos apropiarnos del concepto de humanidad y cuidado del otro. Este marco mental debe cimentar la transformación productiva de la mano del Estado como promotor, facilitar conversaciones con el ciudadano y sus empresas, promover el aprecio por el conocimiento, por el diálogo con su poder transformador y tener claro los costos de la ignorancia.
Se plantea una visión integral de lo RURAL sin dicotomías, que abarque entre otras lo agropecuario, minero, energético y turístico y que considere y respete la visión campesina, indígena, afro, que mediante una institucionalidad articulada completa y concurrente intervengan en el territorio facilitando un RETORNO AL CAMPO.
Se aborda la necesidad de BORRAR vía gradualidad la brecha entre formalidad en informalidad, a través del crédito, formación para el trabajo, extensionismo tecnológico, catastro multipropósito y titulación masiva de predios. Este impulso productivo requiere aumentar la productividad de factores y el crecimiento estructural, lo que precisa eliminar barreras institucionales.
Hay que introducir el concepto de TIERRA LEGAL, como en Brasil, para poder generar un desarrollo integral del campo. El trabajo evidencia el cambio demográfico de un campo envejecido, muestra la necesidad de impulsar el Marco Nacional de Cualificaciones como mecanismo para transformar la formación técnica, tecnológica y para el trabajo. Paralelamente hay que modernizar el aparato productivo y promover su transformación tecnológica.
Muestra cómo contratos de estabilidad jurídica pueden generar un marco de confianza para grandes inversiones de largo plazo. Hay que diversificar la producción impulsando nuevas actividades tales como la reforestación comercial, marañón, cannabis, impulsar la economía naranja, tener una minería informal y artesanal que sea incluyente, resiliente y competitiva.
Todo lo anterior debe obedecer a una TRANSICIÓN concertada, regional y sostenible. Esto es insuficiente si no logramos una malla institucional coordinada que responda a las principales necesidades del desarrollo. Finalmente, el trabajo hace eco de los resultados de las misiones de internacionalización de la economía y aumento de exportaciones, necesidades sociales y fiscales y misión de empleo.