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La incertidumbre por el futuro de la economía mundial se sigue reflejando en los mercados financieros.
En la jornada de este miércoles, Wall Street volvió a registrar una fuerte caída de 4,72%, que recogió la preocupación de los inversionistas por una recesión económica mundial más fuerte de la que se esperaba.
La Bolsa de Nueva York reflejó señales de que hay una disminución del gasto de los consumidores. También por el anuncio del secretario del Tesoro, Henry Paulson, de que el rescate financiero del Gobierno por US$700 mil millones tendrá cambios.
Paulson anunció que no se llevará a cabo la compra de activos “tóxicos” relacionados con las hipotecas, que fue el objetivo inicial del plan de rescate y que ampliará sus ayudas a empresas no bancarias, pero que son importantes en la financiación de las familias, como las tarjetas de crédito, los préstamos de estudiantes y las financieras de automóviles. También anunció que se analizan nuevas medidas para evitar más ejecuciones hipotecarias.
De igual manera, se conoció que la compañía Best Buy Co., la mayor cadena de tiendas de productos electrónicos de Estados Unidos, anunció una disminución en su proyección de utilidades con cierre a febrero de 2009, al ubicarse en US$2.30 por acción desde una proyección anterior de US$2.90. Esta reducción se realizó al estimar que las ventas de fin de año van a ser muy bajas, en comparación con años anteriores, como consecuencia de un menor gasto en consumo de los hogares.
Otro aspecto que sigue reflejando la Bolsa neoyorquina es la situación de las empresas del sector automotor, como General Motors y Ford, sobre lo cual parece no haber claridad y que incluso separa a los gobiernos entrante y saliente.
El retroceso en Wall Street se reflejó en las bolsas de América Latina: la de Sao Paulo retrocedió 7,75%, la de Buenos Aires 5,49%, la de Santiago 3,53% y la México 4,95%. En la de Colombia, la caída de la Bolsa fue menor, retrocedió 1,04%.
Por su parte, las de Europa registraron descensos entre 1 y 3%, mientras las de Asia tuvieron un comportamiento a la baja, con retrocesos menores, alrededor del 1%, también influenciadas por el deterioro en la economía norteamericana.