Dos cartas de los lectores

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

¿Dónde queda la responsabilidad de Hidroituango?

A raíz del llamado a imputación de cargos a dos exfuncionarios vinculados al proyecto de Hidroituango y a interrogatorio a otros más, resulta incomprensible que la Fiscalía les asigne la responsabilidad total a estos dos funcionarios que para la fecha de los acontecimientos eran dos empleados, uno de Hidroituango y el otro de EPM. Es evidente, como se estila en la mayoría de las organizaciones, que decisiones trascendentales como las que se aprobaron no las pudieron tomar ellos dos sin consultar con nadie. Tanto EPM como Hidroituango tienen unas juntas directivas en donde se debate y se toman las decisiones que luego son implementadas por los funcionarios de turno. Además, es también evidente que tanto el gobernador de Antioquia como el alcalde de Medellín para la época tuvieron que estar enterados y participaron del proceso de la toma de decisiones que hoy tiene encartados a los dos exfuncionarios. No se entiende cómo el fiscal general de la Nación (como le gusta ser llamado), que es más experto en derecho comercial que en penal, no llame a imputación de cargos a los “cerebros” de este entramado sino a los que ejecutaron los mandatos. ¿Dónde queda la responsabilidad de las juntas directivas? ¿No les parece que hay una similitud con el caso Melo-Corficolombiana-Odebrecht?

Gilberto Rico M.

Sobre una columna y los “hombres de bien”

La columna: “Hombres de bien versus hombres de mal”, de Esteban Carlos Mejía, del pasado sábado 23 del presente, da la oportunidad de comprobar la mente sana del pasado, a la enferma del presente.

Los hombres de bien, los buenos ciudadanos, no andan armados. Nos enseñaban en la escuela primaria, años antes, que los conservadores sectarios, “los buenos”, hace 73 años, incendiaran este país.

A la mención de episodios de sangre, le agrego la balacera, en la sesión de la Cámara de Representantes, la noche del 8 de septiembre de 1949, contra el diputado Gustavo Jiménez, asesinado en uso de la palabra, y las heridas mortales que recibió su presidente, Dr. Jorge Soto del Corral, fallecido pocos días después.

Este fatal mandato de buenos matando malos será eternizar la violencia en la mente de los colombianos.

Isaac Vargas Córdoba, Florencia.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido