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Esta misión busca articular una nueva estructura administrativa con un presupuesto propio que tendrá como función específica identificar, buscar y devolver a las víctimas y familiares los bienes culturales expropiados bajo la legislación antisemita de la Ocupación, principalmente libros y obras de arte.
Este procedimiento contará también con la supervisión y recomendaciones de la Comisión para la Indemnización de las Víctimas de Expoliaciones (CIVE).
De esta forma, el gobierno hace efectivo el refuerzo de esos servicios que anunció el primer ministro francés, Édouard Philippe, el pasado 22 de julio durante la conmemoración de la Redada del Velódromo de Invierno de París, la operación contra los judíos más importante de la historia de Francia, organizada en julio de 1942 y en la que tuvo un papel clave el régimen colaboracionista de Vichy.
«Es una cuestión de honor. Una cuestión de dignidad. De respeto a las víctimas de esas expoliaciones, de su memoria y de sus descendientes» declaró Philippe.
La ministra francesa de Cultura, Françoise Nyssen, confió a David Zivie la puesta en marcha de esta unidad, que prevé que esté operativa en otoño.
Asimismo, algunas propuestas de Zivie ya se han empezado a aplicar, como la formación de los profesionales de los museos.
Según un estudio de Zivie, en Francia se robaron alrededor de 100.000 bienes mobiliarios y objetos culturales y entre cinco y diez millones de libros, que los nazis se llevaron a Alemania.
Aunque después de la guerra se iniciaron varias políticas de búsqueda y restitución, y se devolvieron 45.000 objetos a sus propietarios, aunque todavía quedan miles de casos por resolver.