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En los últimos años se han escuchado frases como “Colombia es uno de los países más corruptos” o “en este país todo se lo roban”. ¿Pero realmente esto es así o es una idea generalizada en la población?
¿Cómo tener un mejor país? Sabemos que en los últimos años se han dado varios cambios en el modo de elegir a nuestros representantes y se ha llegado a tachar a un partido político solo por tener una mala reputación con uno o varios de sus representantes en los territorios del país. Por ejemplo, el Partido de la U antes era el más reconocido y ahora ya no lo es, en especial si se hace una comparación con lo que era. Ese cambio ha sido importante: antes había un amor platónico de una persona por un partido político y ahora las personas son más sensatas a la hora de elegir a sus representantes.
Nuestros representantes son importantes. Son la cara de este Estado. Representan a cada ciudadano de este hermoso país.
Ahora bien, toda la responsabilidad no cae sobre ellos. El país que soñamos está en cada individuo que conforma nuestra sociedad, desde el más pobre al más rico sin discriminación alguna, incluso está en los extranjeros que viven en el país. Si todos cambiáramos nuestra forma de pensar, centrándonos en la ética en la que está fundada nuestra Constitución, llegaríamos a aquel país soñado. Lo que pretendo decir es que, para crear un mejor país, todos tenemos que aportar nuestro grano de arena aplicando sus valores. Creo que esa es la clave para un mejor país. No digo que los funcionarios públicos que participaron en actos de corrupción no tengan que pagar por ello; digo que este país es de todos y para todos, y todos tenemos que ir hacia ese norte que es el progreso desde la paz y aplicando valores.
Sobre la idea de los partidos políticos y la corrupción, se tiene que decir que muchos ciudadanos han tenido experiencias con la corrupción: obras que no se terminan, terrenos que valen mucho más de lo que deberían valer, etc. Pero eso es parte del pasado. Ahora tenemos que centrarnos en el futuro. Aunque tenemos la idea de que la corrupción es palpable, no se tiene que generalizar. Solo porque un funcionario público de un partido político haya hecho algo malo, no significa que todos los que pertenecen a ese partido sean iguales a él. Existen personas que van en pro del desarrollo y son transparentes en sus gestiones. No todos son malos.
En cuanto a las elecciones próximas, los ciudadanos no se pueden dejar llevar por la publicidad y las sonrisas que ofrecen los precandidatos ante las cámaras o en las propuestas que no están sobre bases confiables y resistentes. Se deben fijar también en su historial político. ¿Qué han realizado?
Eso definirá su futura gestión. De esa forma podremos elegir de forma correcta y apostar por una construcción de prosperidad para todos. No podemos pretender que el próximo presidente cumpla con todas las peticiones: debemos saber que es una construcción. El próximo mandatario construirá sobre lo que va a dejar el presidente Iván Duque.
Se ven venir con firmeza las elecciones y estamos ante un futuro, políticamente hablando, desconocido, que mora en las manos de cada ciudadano apto para elegir. Sean de derecha o de izquierda, los ganadores de las próximas elecciones deben ser buenos en todo aspecto de la palabra e ir por el desarrollo de los territorios que representan.