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La mayoría de los colombianos en los actuales momentos nos sentimos muy complacidos, puesto que el presidente Duque —según las encuestas— está despegando en sus propósitos; sin embargo, hay ciertos nubarrones que es preciso desactivar, porque a la larga pueden complicar su gobernabilidad.
Uno de estos factores es la creación de nuevos ministerios. Desde luego, hay ciertos sectores de la vida nacional que se encuentran desprotegidos y requieren que sus soluciones sean elevadas a rango ministerial, puesto que las urgencias y necesidades del momento así lo exigen.
La administración pública no es más eficiente porque se tenga un cúmulo de ministerios, que muchas veces no cumplen a cabalidad con sus funciones. Si nos ponemos a hacer una evaluación de cada uno de ellos son varios los que se rajan, puesto que a sus titulares, al asumir sus cargos, se les dispara el ego y viven más por las nubes que en sus propios despachos.
Esperamos que el síndrome del ministerialismo no se haya apoderado del actual Gobierno. Existen varias iniciativas para crear el ministerio de ciencia, tecnología e innovación, el de la familia y del deporte, lo que significa que la nómina burocrática se ampliaría, y no se justifica en un país con tantos problemas de orden social y económico.
Considero que el único ministerio justificable en los actuales momentos es el de ciencia, tecnología e innovación, puesto que es indispensable que se desarrollen actividades de investigación e innovación que a la postre generarán nuevos empleos directos e indirectos, de los cuales están urgidas todas las regiones del Colombia.
Existen iniciativas ciudadanas que merecen ser desarrolladas; para hacerlo, sería indispensable a través de entidades con rango ministerial que, de acuerdo a la Constitución Política, tienen autonomía administrativa, con presupuesto propio; en cada municipio debería existir un banco de proyectos con el fin de que sean evaluados por los organismos competentes y finalmente desarrollados como debe ser.
Para el caso del ministerio de la familia, considero que con el actual Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) es más que suficiente, lo que sucede es que hay que tecnificarlo y ampliar su campo de acción a todos los sectores: sociales, económicos y políticos. Debemos tener en cuenta que son muchos sus aciertos, pero también los desaciertos de dicho organismo, que se ha visto en el ojo del huracán por diferentes factores.
El ministerio del deporte es otro desacierto, puesto que tal cual viene funcionando como organismo descentralizado está cumpliendo una muy buena labor, hemos visto la gama de deportistas que en los últimos años le han dado gloria a Colombia gracias a las buenas gestiones de dicha entidad.
Se requiere también que los delitos de feminicidio y violación de menores estén vinculados a una organización con rango ministerial. Son tantos los casos que se cometen en las áreas urbanas y rurales que, la mayoría de las veces, al ser denunciados no prosperan, puesto que no existen los elementos presupuestales, legales y jurídicos para que las víctimas sean atendidas breve y oportunamente y los delincuentes, llevados a la cárcel de forma inmediata.
El sector del agro y rural requiere con urgencia de una restructuración, puesto que el solo Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural no es suficiente para atender todas las urgencias de nuestros campesinos en materia de ganadería, agroindustrialización y, lo más importante, la comercialización de sus productos; prueba de ello es que los proyectos productivos en la etapa de posconflicto aún no han despegado.
En el campo educativo, con el fin de implementar la cátedra de principios y valores, se requiere de toda una ley que señale las diferentes instancias de la vida nacional comprometidas en el desarrollo de la misma. Hay que ser conscientes de que los colombianos, sin ninguna excepción, directa o indirectamente somos responsables de tanta corrupción que ocurre tanto en la empresa pública como privada.