Dos cartas de los lectores

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Sobre la “Carta a Vladdo”

No es necesario agarrarse del odio para comenzar en el primer párrafo de un escrito y difamar al presidente (institución) de la república y tildarlo de “testaferro”.El señor Julio César Londoño, en su columna del sábado 16 de febrero de 2019, comienza por ahí, tildando de testaferro al presidente y condenando de genocida a otra persona que no nombra, para tratar un tema que a todos nos duele: Venezuela. ¿Es necesario atacar a nuestro presidente y la institución que él representa para desarrollar el tema?Escudado en la libre expresión, le falta lo que Tito de Zubiría hablaba de los escritores grandes: coraje. Se necesita valor para escribir sin mancillar ni ofender al lector, quien al fin al cabo es el objetivo de quien escribe. Se puede y debe disentir en las ideas, pero nunca ofender.Si en algún momento este señor Londoño tiene pruebas de que Iván Duque, nuestro joven presidente, es un testaferro, preséntelas, como nos toca a los de a pie, presentar pruebas en las instancias pertinentes. Si no, no es más que un acto de cobardía, dada la impunidad que reina en este país, donde cualquier persona puede gritar a los cuatro vientos en contra del buen nombre de otro y no pasa nada. “Cobardía es lo que veo en este escrito —“Carta a Vladdo”— (¿panfletario?); falta de coraje y magnanimidad.

Orlando Bustillo Jr. MD. Cartagena.

Sobre el “fracking”

Tema complicado, y se inicia desde las negociaciones. Muchos científicos del mundo, con los vacíos que aún tiene el arte de estas técnicas, con justa razón, dan voces de advertencia. Las dudas con respecto a la contaminación de las aguas subterráneas son grandes y ni qué decir del incremento en fenómenos sísmicos. Son varios los países que tienen vetados esto procedimientos del fracking. Como muchas veces pasa, la prepotencia nos mata, e irresponsablemente nos hacemos los sordos a los consejos. Además, no hemos aprendido con quién se puede hacer negocios. La industria petrolera, infinidad de veces, ha demostrado que las legislaciones de los países le importan un bledo. ¿Negamos invasiones? ¿Negamos golpes de Estado? ¿Desconocemos los dramas infinitos de nuestro vecino país, dizque por una democracia con olor a petróleo? ¿Aceptamos la forma de amangualarse entre ellas para someter y saquear países, eso sí, apoyados por ejércitos poderosísimos, y de países más poderosos, con armas a disposición infinita, y el uso y abuso de mercenarios cuando los requieren? ¿Permitimos que solo acepten tribunales internacionales, que solo sospechas en su comportamiento nos producen? ¿Será que tendremos que aceptar que los mismos argumentos que los científicos del mundo manifiestan como dudas sean los mismos argumentos que estas empresas empleen para su defensa? Recordemos que, en caso de duda, el acusado es absuelto. La carga de la prueba, en estos casos, no pueden asumirla los países. Muy por el contrario, la carga de la prueba de no haber causado daños debe ser de las petroleras y, en caso de duda, las condenadas han de ser las petroleras.

El vicio, ya conocido, de multinacionales, incluidas las petroleras, de la embarro y me voy no puede seguir. La responsabilidad de proteger a las futuras generaciones es irrenunciable e inaplazable. Estamos hablando de si es más fácil vivir sin petróleo que tratar de vivir sin agua. La prudencia hace verdaderos sabios.

Manuel José Jiménez Gómez.

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