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Y en el marco de los diálogos que adelantan Gobierno y Farc en La Habana, ante los pronunciamientos hechos por el presidente Santos y el ministro para el posconflicto y miembro del equipo negociador en Cuba, general (r) Óscar Naranjo, el gran interrogante es si ese cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo debe implementarse antes de la firma de un acuerdo final o después.
Conocida la directriz del jefe de Estado para que sus negociadores inicien lo más pronto posible la discusión sobre ese asunto, muchas han sido las interpretaciones. Por eso fue que Naranjo salió a dar una rueda de prensa en la que enfatizó que si bien ponerle fin al conflicto significa, efectivamente, llegar al establecimiento de un cese bilateral y definitivo del fuego y de las hostilidades, ese punto debe pasar primero por un proceso de desescalar el conflicto.
Naranjo recordó que serán miembros de alta graduación de las Fuerzas Armadas, “quienes son los conocedores del terreno y están en los campos combatiendo”, los que se sentarán con los delegados de las Farc “para determinar los detalles para llegar a la finalización de lo que significa el punto tres de la agenda de diálogos, que es, entre otras cosas, producir ese cese bilateral y definitivo del fuego”. Eso sí, señaló sin titubeos que hasta el momento no se ha dado la orden de suspender los bombardeos contra la guerrilla. Y sobre acciones de desescalamiento del conflicto, mencionó, por ejemplo, la descontaminación de campos minados, la búsqueda de desaparecidos o sacar a los niños de la guerra.
En el escenario político, defensores y detractores de las negociaciones fijaron posiciones. Para el expresidente y hoy senador del Centro Democrático Álvaro Uribe, el presidente Santos “ha nivelado a las Farc con el Estado democrático, que terminará entregándole”. A su vez, el senador Armando Benedetti, de la U, considera que hablar ya de cese del fuego demuestra que las negociaciones están en su recta final: “Vendrá el desescalamiento del conflicto y los enemigos de la paz no tendrán discurso”.
Lo claro es que la posibilidad de un cese del fuego bilateral antes de la firma de un acuerdo final está abierta. Lo dijo el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo: “Si en la negociación se ve que ello puede ser positivo, es posible llegar a ese escenario”. Ahora, más allá de las interpretaciones, ese es un punto de la agenda al que tarde o temprano se iba a llegar, solo que en la actual coyuntura implica también un cambio en la premisa de que lo que sucediera en el país no debía afectar la mesa de La Habana. De ahí la necesidad de desescalar el conflicto, algo que sería clave para generar confianza en la ciudadanía, que aún sigue expresando mucha incertidumbre frente al proceso.