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El banco se lo lleva todo

Las autoridades internacionales están alerta por el incremento de los suicidios debido a la crisis financiera.

17 de octubre de 2008 – 08:30 p. m.

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“Cuando desalojen mi casa, yo estaré muerta”. Esa fue la nota que Carlene Balderrama, una mujer de 53 años, le envió al banco que controlaba su hipoteca. Los funcionarios de la entidad que recibieron el fax, no lo tuvieron en cuenta: estaban más preocupados por la alarmante oleada de clientes que, de la noche a la mañana, dejaron de cancelar sus cuotas. Unos días después, Balderrama cumplió su promesa. Los periódicos de Massachussets registraron cómo, en el pueblo de Tanton, la mujer que días antes había adquirido un seguro de vida, mató a sus tres gatos y se suicidó con el rifle de su esposo. A éste le dejó una breve carta: “Paga la casa con el dinero de la póliza”.

“La nota dice que se sentía abrumada. Aparentemente, no tenía con quién hablar. Ella no me dijo nada. Ignoro por qué”, declaró su esposo, John Balderrama, a los periodistas. La pareja había dejado de pagar su hipoteca tres años atrás y la casa estaba a punto de subastarse. Este caso es sólo uno más de los múltiples registrados por la prensa en EE.UU., que demuestran la desesperación de la clase media ante la crisis financiera que golpea al país. Como el de Addie Polk, una viuda de 90 años que prefirió pegarse un tiro en el pecho antes de ver el remate de su casa; hoy se cura de sus heridas en un hospital.

A medida que se propaga por los mercados internacionales, la crisis financiera también está cobrando víctimas en el Lejano Oriente. Psicólogos de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, creen que los asiáticos son más propensos a elegir el suicidio como salida ante los bajos índices de sus bolsas: en la recesión de 1997, se registró un alza del 60% en las estadísticas de muertes por propia mano. Otros cálculos estiman que en Japón la venta de antidepresivos alcanzará este año los 875 millones de dólares, una cifra que se cuadruplicó desde 1999.

En Asia, la crisis financiera no sólo afecta a la clase media. La Policía de Corea del Sur encontró al actor Ahn Jae Hwan, de 36 años, muerto en su carro; los investigadores manejan la hipótesis del suicidio, después de que una revista publicara que las deudas de la joven estrella alcanzaban los 4.8 millones de dólares. Cuatro semanas después, la prensa surcoreana informó que la actriz Choi Jin Sil, de 39, también se quitó la vida. Se cree que ella era una de las principales deudoras de Ahn.

Ante este panorama, la Organización Mundial de Salud alertó a las naciones del mundo sobre las consecuencias que pueda tener la crisis financiera en sus ciudadanos. “No debería sorprendernos si vemos más casos de estrés, suicidio y desórdenes mentales”, advirtió Margaret Chan, directora general de la OMS, en un encuentro con profesionales de la salud.

Según expertos, el suicidio es la consecuencia última de un proceso muy doloroso que puede producirse por soledad, depresión o fragilidad. “Hay depresiones endógenas que se producen por una deficiencia de enzimas en el cerebro, y reactivas, que aparecen debido a un cambio drástico en el ambiente de la persona”, explica Adriana Escallón, terapeuta sistémica de familia.

Según las estadísticas de México, país que además de la caída de las bolsas enfrenta el ataque violento de los carteles de la droga a la población civil, la depresión está presente en el 85% de los casos de suicidio. “No se suicida el campesino o el albañil, que está acostumbrado a ganar 700 pesos a la semana, sino el banquero, el empresario cuyo nivel de vida bajó drásticamente”, sostiene Martha Palencia, directora del Instituto de Salud Mental de la ciudad de Durango, donde este año se han presentado 57 casos.

 Para Jaime Sotomayor, psicólogo de la Liga Colombiana contra el Suicidio, en el panorama nacional las deudas son una de las causas que menos inciden en esta trágica estadística. “En Colombia tenemos tantas frustraciones y tantos problemas en general, que el dinero sólo es uno de ellos. Otro sería la violencia, al igual que la desigualdad y la falta de oportunidades”.

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