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Técnicos de fútbol

Iván Mejía Álvarez
18 de diciembre de 2010 – 08:58 p. m.

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Ser técnico de fútbol es una profesión estresante, difícil y desagradecida. Algunos creen que con dos fotos y ser muy terco se cumplen los principios fundamentales del oficio.

Otros quieren sabiduría táctica, pero olvidan un factor fundamental: el conocimiento del ser humano, el manejo de las relaciones interpersonales, el tener relación grupal que ayude a conseguir un buen espíritu colectivo de trabajo.

Es tan ingrata la profesión de DT, que ni siguiera logrando el éxito se puede garantizar continuidad. Miren el caso de Álvaro de Jesús Gómez, el técnico del Itagüí, recientemente ascendido a la primera categoría. Gómez es un experto, parece tener la varita mágica para ascender equipos y ya lo ha hecho en tres oportunidades. Empero, a Gómez no le permiten los dirigentes disfrutar del éxito y prefieren otro técnico en la A. Siempre hablan de factores económicos, pero esa disculpa no queda clara, algo pasa y todavía no se conoce la razón por la cual a Gómez lo prefieren en la B.

Tampoco el ser un técnico ‘vivido’, con mucho roce internacional, garantiza el éxito. Hernán Torres no ha salido de Ibagué, conoce muy poco el mundo del fútbol más allá de las fronteras, alguno diría que es un buen parroquiano, pero maneja el Tolima con la mirada, conoce a sus jugadores, ha logrado inyectarle credibilidad a su trabajo y los futbolistas le trabajan con ánimo y buen espíritu. Su historial en los últimos tres años demuestra que tiene éxito, así no salga campeón, y su equipo ha sido el mejor del año, lo dicen los números, que no son subjetivos sino objetivos al máximo. Es un hombre común y corriente, modesto y trabajador, puede quedarse con una simple calificación a la Libertadores cuando optó por la Sudamericana y el título profesional. Torres y su grupo merecerían mucho más, pero el fútbol es caprichoso.

Juan Carlos Osorio, en cambio, tiene mundo, recorrido, viene de trabajar en Inglaterra como ayudante en el Manchester City, cuando los “ciudadanos” eran pobres y no habían llegado los petrodólares que lo hacen el club más rico del mundo. También trabajó en la MLS con el poderoso equipo de Nueva York. Tiene mundo, recorrido, habla idiomas, es culto, pero los nervios de una final lo llevan a desbocarse y mostrar una imagen intemperante, insegura, desquiciada. Su manera de actuar, sus reclamos, su comportamiento táctico, sus actitudes personales lo convierten hoy a la vista del mundillo del fútbol en un hombre preso de los nervios que peló el cobre cuando su plantilla más lo requería. Todo el empeño de Osorio por mostrar una imagen diferente, labrada durante años, se vino al piso en un solo partido. Ojo, Osorio puede salir campeón, pero ya en su historial queda esta mancha de su comportamiento.

Sí, de verdad que es difícil ser técnico.

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