Sí y no

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O se aprueban o desaprueban tantas vivencias y novedades del fútbol de hoy. Quiero comenzar desaprobando el asunto del VAR, que aún no nos llega. Pero viendo lo que viene ocurriendo en Europa, sea Liga de Campeones o torneos nacionales, como el español, la conclusión inmediata es que sigue en vía de ajuste.

Los jueces centrales españoles decidieron o concertaron entre ellos no ir a ver la imagen, propuesta por quienes observan y dirigen el VAR. Es una forma velada de lavarse las manos. Porque la decisión la toma el jefe de ese numeroso grupo pendiente de las imágenes. De ahí que los jugadores se resignan y el juez no tiene obligación de ofrecer explicaciones.

Pero en el partido de Ajax y Real Madrid, el juez que en principio validó el gol de Tagliafico, acosado por los mensajes recibidos desde la cabina del VAR, fue a la pantalla y anuló por su decisión, que es la última en el gol.

En mi parecer fue gol legítimo y la avalancha de protestas obligó a la UEFA a emitir un comunicado justificando la determinación.

El VAR seguirá provocando altercados mientras seres humanos y de manera subjetiva tomen las determinaciones. Es preferible, viendo nuestro fútbol, que los árbitros se comprometan, así se equivoquen, porque errar es de humanos. Lo del VAR está en obra negra.

Muy mal me parece el desenlace que tuvo la situación de Juan Carlos Osorio. Parece un adolescente oteando el horizonte y preguntándose a sí mismo qué es lo quiere para su futuro. Estando en São Paulo, y ante una invitación mexicana, resolvió salir de una, para cumplir con la meta de orientar a una selección en un Mundial.

La aventura en Asunción, pues eso fue, siempre generó desconfianza, por sus constantes declaraciones en el sentido de priorizar a la selección de Colombia. Chilavert fue el primero en acusarlo de estar trabajando bajo el calor paraguayo, aunque con la mente en Colombia.

Por afanado, precipitado y confiado en la promesa de un dirigente de la federación, creyó que su obligación con Colombia era realidad. Quiso jugar dos cartas al mismo tiempo y, para él desafortunadamente, ambas le fallaron. A sentar cabeza. Es la única recomendación.

Me parece bien que Arturo Reyes se dedique de tiempo completo a la selección sub-20, por el compromiso mismo del Mundial en Polonia, que está a la vuelta de la esquina. Y sobre todo a intentar perfeccionar el trabajo de delanteros, enemistados con el gol, situación palpable en Rancagua. Conseguir cuatro goles en nueve partidos es una relación patética. Por supuesto, tanto Mier, el arquero, como Cuesta, el zaguero central, fueron destacados por su trabajo. Aunque Arturo, así en confianza, sabe que conseguir goles es la única acción aplaudida y reconocida. Tiene tiempo de buscar algún goleador por ahí suelto o intensificar el trabajo con lo que ya conoce, metido de cabeza en este proyecto. Es su meta inmediata.

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