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Los finalistas

Iván Mejía Álvarez
13 de diciembre de 2010 – 10:00 p. m.

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Los campeones se construyen paso a paso, partido a partido, nadie gana nada antes de jugar. Algunos celebran y beben por cuenta del título que ha de venir. La mayoría de las veces se quedan con el pecado del guayabo y sin el género.

Y así, paso a paso, Once Caldas y el Tolima clasificaron a la final. En el camino quedaron rivales que sobre el papel podían tener mayores expectativas, como Nacional o Santa Fe. A los unos, los verdes, no les alcanzó el fútbol errático, sin derrotero, que mostraron durante el torneo. Su notable irregularidad se vio plasmada en actuaciones irrelevantes, sin generación, sin definición, sin arte y sin contundencia. El otro tenía todo el camino allanado y le faltaron dos minutos para cumplir una parte de la tarea, llegar a la final, porque el único logro que valía era ser campeón tras 35 años de frustraciones.

Santa Fe en un momento determinado optó por tres títulos. Sus hinchas creían que podían ser campeones de la Sudamericana, campeones de la Copa y campeones de la Liga. Hoy, sesenta días después, ningún título cayó al armario y todo ronda en la decepción. Para ser ecuánimes, la campaña ha sido buena, el equipo brindó momentos de alegría a sus hinchas, los instó a pensar en cosas mejores en medio de la crisis que se vive en instancias extradeportivas donde tan sólo asoma la punta del iceberg y lo peor está por venir.

Tolima llegó a la final y es un justo premio al mejor equipo del año. Avanzó hasta semifinales de la Nissan y tan sólo la mano negra de Grondona, protegiendo a su equipo del alma, le impidió llegar a una final. Independiente no fue superior. Los árbitros del “sistema” sí. Tolima tiene la mejor reclasificación del año y ese dato basta para saber que es un finalista con toda la barba.

Once Caldas parecía navegar en el desastre hace dos meses y el técnico Osorio iba rumbo a la calle en medio de la tempestad económica y deportiva. De pronto el técnico encontró el equipo, los jugadores recobraron la iniciativa y el Once ganó en forma justiciera el cupo en su cuadrangular, donde dio seco y sopa a todos sus rivales.

Es una final pareja, equilibrada, la potencia del “tándem” Dayro-Uribe contra Wílder-Perlaza, el trasegar infatigable de Chará sacando el equipo desde atrás contra el fútbol de Valencia-Micolta, una grata revelación, y Castrillón.

Los hinchas de Tolima y Once deben entender que el campeonato se define el domingo a las 7 de la noche y que celebrar antes lo que no se ha ganado es una tontería. Si no lo creen, pregúntenle a la hinchada de Santa Fe…

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