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El alcalde Gustavo Petro se refirió a su propuesta de crear un impuesto internacional para mitigar el impacto del cambio climático en el planeta.
“Si la dimensión de lo que estamos viviendo como cambio climático producido por el mercado demanda tanto dinero en todo el mundo para adaptar el planeta y cambiar una economía fósil por una economía limpia, un fondo de esta magnitud cambiaría completamente la historia multilateral del mundo, el impuesto puede financiar la magnitud del capital que se necesita. Bogotá necesitaría 30 mil millones de dólares, incluido el Metro, porque este hace parte de la adaptación del cambio climático, imagínense cuanto necesita el mundo”, indicó el mandatario.
Explicó que este es un modelo propuesto por el premio nobel de economía, James Tobin, y que es técnicamente posible, para lo cual se necesita que los líderes políticos mundiales pongan de su parte logrando así una gobernanza mundial que cuente con un fondo público a escala global.
“Desde hace décadas se viene discutiendo, es una idea de un premio Nobel, que propuso un impuesto sobre transacciones financieras, todos los colombianos sabemos qué es eso, porque es un impuesto nacional, pero sobre el salario de las personas, este es lo mismo, pero sobre las transacciones financieras internacionales que básicamente son de capitales especulativos entre bancos, de propiedad de la gente más poderosa del mundo”, aseguró el mandatario.
“La única manera de financiar ese fondo a través de los Estados es endeudándonos más, y el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional han dicho que ese fondo debe moverse con criterios de rentabilidad, es decir, un absurdo. Nosotros dijimos no, en Bogotá dijimos no, hay que poner un impuesto a los capitales especulativos que son transnacionales, se mueven por todo el planeta, y que suman ochenta veces más que la producción de los países de la tierra”, agregó.
Para Petro, el conflicto entre mercado y vida se tiene que resolver de forma progresista, lo que significa una decisión política, tanto de países productores como consumidores, para regular el mercado especulativo, y desde allí tener los recursos necesarios para la adaptabilidad, y sobre todo, para que los países productores de carbón, gas y petróleo como Colombia, Venezuela o Bolivia, tengan nuevas fuentes de producción basadas en el conocimiento y la tecnología.
“Los problemas de la pobreza se solucionan a partir de adaptar los territorios al cambio climático, de ordenar los territorios alrededor del agua. Tendríamos la palanca financiera si somos capaces como poder público en alianza mundial de poner este impuesto, seríamos capaces de financiar no solamente la adaptabilidad sino el cambio de las economías”, explicó Petro.
Así, una de las funciones de este fondo monetario, producto del impuesto al capital privado, sería que los países productores de combustibles fósiles pudieran tener la misma rentabilidad que producen estas actividades económicas mientras se hace una transición a un nuevo paradigma económico y político, junto con un compromiso de los países consumidores de cambiar sus lógicas.
“Pues de este fondo que nosotros proponemos, en mutuo acuerdo con todo el mundo, puede salir un dinero para la transición de nuestras economías hacia economías intensivas en conocimiento y alejadas por completo de la producción y extracción de materias primas no renovables con alto contenido dañino como el petróleo y el carbón”, concluyó.