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Tras develar la incómoda verdad sobre las finanzas de su país (que el déficit no era el 3,7% del PIB que había asegurado su antecesor, Kostas Karamanlis, sino el 12,7% que la anterior administración ocultó a la opinión pública helénica), se convirtió en el hombre más cuestionado de Europa.
Satanizado en su país por proponer una reforma que buscaba reducir los salarios y las pensiones, además de transformar el sistema de recaudo de impuestos, que derivó en protestas de entidades públicas, también es cuestionado en el continente por el escándalo destapado por el diario The New York Times: que Wall Street ayudó a Atenas a disfrazar la gravedad de su deuda con productos financieros que le permitieron sobrepasar los límites establecidos.
Por esta razón, la Comisión Europea le exigió al gobierno de Papandreu aportar toda la información pertinente para esclarecer el incidente. Ayer, en la reunión de ministros de Finanzas de la Unión Europea (UE) celebrada en Bruselas, el grupo amplió los poderes de Eurostat, la agencia comunitaria de estadística, pera revisar el caso griego y futuros escándalos similares.
“Cada Estado miembro tiene la responsabilidad de enviar información fiable y exacta sobre sus presupuestos y finanzas públicas”, recordó Olli Rehn, comisario de Asuntos Económicos de la UE, durante el encuentro.
Y la situación promete ser aún más problemática en el futuro para Atenas, pues los ministros europeos harán públicas hoy las exigencias para una eventual intervención económica que salve las finanzas de la república del Mediterráneo.
Por lo pronto, y mientras capotea la crisis política que ha estallado en sus manos, el premier Papandreu seguirá con su plan económico: reducir el escandaloso déficit nacional del 12,7% a 2,8% para el año 2012. Su primera prueba de fuego llegará en enero del próximo año, cuando la deuda deberá bajar a 8,7%. Mientras tanto, la UE estará atenta a sus decisiones.z