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La demolición de la actual terminal estaba contemplada como una posibilidad dentro del convenio al que habían llegado el Gobierno y el concesionario Opaín, pero su financiación se convirtió en el principal obstáculo para ponerla en marcha.
Tras la decisión de construir un aeropuerto totalmente nuevo, las partes también acordaron que la mejor manera para sufragar las obras será la extensión de la concesión al grupo Opaín.
El tiempo de la extensión no puede superar los 12 años, pues de acuerdo con la Ley, las concesiones en Colombia no pueden extenderse más allá del 60% del período original y en este caso el convenio tiene una duración de 20 años.
Al final, un grupo de amigables componedores que se nombró para superar las dificultades de esta concesión, decidirá cuánto se extenderá el acuerdo y qué tipo de obras se efectuarán en El Dorado.
Este grupo de componedores lo conforman Juan Carlos Echeverry, ex director nacional de Planeación; Ramiro Valencia Cossio, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT), y Alfonso Orduz Duarte, ex presidente de la Sociedad Colombiana de Ingeniería.
De acuerdo con el gerente de Opaín, Juan Alberto Pulido, la compañía ya tiene listos cuatro proyectos de las nuevas instalaciones de la terminal aérea y ahora lo que sigue es esperar que la comisión de componedores escoja el que a su juicio es el mejor.
Entre éstos se encuentran varios que consideran la construcción de la nueva terminal unos 70 metros al oriente de la actual, así como la de una nueva torre de control que tendría 65 metros de altura, en lugar de los 38 que posee la existente hoy.
Todas las obras deberán estar listas en marzo de 2012.