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Los malos tratos que llevaron a la secretaria privada de la Defensoría del Pueblo a renunciar

Astrid Helena Cristancho manifestó que no soportó los tratos denigrantes de Jorge Armando Otálora.

21 de noviembre de 2015 – 05:42 p. m.

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«Me encontré desde el principio con una inclemente violencia verbal y sicológica, gritos, zapateos, matoneos, amenazas, pataletas, malos tratos en general. Este comportamiento es denigrante no solo para mi sino para muchos de mis compañeros». Estas manifestaciones se extraen de la carta de dos páginas por medio de la cual Astrid Helena Cristancho Palacio presentó renuncia irrevocable a su cargo de secretaria privada de la Defensoría del Pueblo.  

En la misiva, Cristancho Palacio aseguró que pese a los intentos de todos los funcionarios por entender la actitud del Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora Gómez ésta en ningún escenario se puede justificar. El hecho de maltratar verbalmente a sus empleados es una clara violación a la Constitución y la ley, hecho por el cual se debe poner un punto final a estos malos tratos. 

Debido a esto, señala, la situación paso de un día a día interno a hacerse pública en los medios de comunicación. Pese a que consideró en un principio que este hecho lo iba a hacer reflexionar y cambiar su actitud frente a los funcionarios la realidad fue otra, y se intentó -señala- hacer un pronunciamiento oficial rechazando estas publicaciones y asegurando que en el organismo no se presentaban ese tipo de situaciones. 

«Doctor Otálora, usted es el Defensor del Pueblo, de un pueblo que se debate todos los días entre la vida y la muerte. Un pueblo cansado de la violencia, que camina hacía la paz con muchos obstáculos guiados por el miedo, un pueblo que no quiere sufrir más injusticias, un pueblo que grita pidiendo ayuda a la institución que usted lidera. Por eso no puede ser admisible que justo en al Defensoría del Pueblo, su máximo líder vulnere los derechos humanos de alguien. Es absurdo, inadmisible y muy lamentable», precisa. 

En la misma asegura que no se puede seguir permitiendo que «personas con bajos o nulos niveles de respeto seimbren más violencia en lugares que procuran la paz». Señala que de continuar permitiéndose este tipo de hechos nunca se logrará la paz. «Yo no puedo seguir justificando michas cosas que pasan en la Defensoría. No puedo seguir pretendiendo que todo está  bien y mucho menos después de ver que hay otras personas denunciando lo que he sufrido por estos años».

«No puedo permitirme más tiempo en un lugar hostil, agresivo e irrespeutoso como el que usted ha creado. No me cabe más miedo en el cuerpo ni en el corazón. Y si he de ser juzgada por mi romanticismo al pretender un cambio que principalmente beneficia a usted como ser humano, pues lo admitité y asumiré las consecuencias. Todos salimos fortalecidos con este tipo de experiencias y creceremos tanto como nos lo permitamos. Simplemente mi espíritu no resiste seguir sufriendo y presenciado un episodio más de agresión irracional e injustificada», señala.

Cristancho finaliza la cartam manifestando que si es citada a rendir testimonio dentro de nuna investigación no faltará a la verdad sobre los hechos a los que hace mención. «Esta institución es el espacio propio para generar cambios necesarios en esta hermosa pero disminuida patria donde lamentablemente ha imperado la injusticia y la violencia. Somos los defensores de los derechos humanos y a usted nos corresponde el ejercicio de la magistratura moral, lo que obliga a dar ejemplo». 

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