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Las huelgas parciales en el sector público alemán afectaron el jueves a decenas de miles de ciudadanos con la paralización del transporte público en hora punta en numerosas ciudades del populoso estado federado de Renania del Norte-Westfalia.
Los paros selectivos y temporales, de tan sólo unas horas de duración, entraron en su segunda jornada y afectaron sobre todo al citado estado, donde además cerraron guarderías y se movilizó también unas horas el personal de tierra de los aeropuertos de Colonia y Düsseldorf.
Pese a que unos 250 trabajadores del personal de tierra de ambos aeropuertos paró varias horas, no se produjo el temido caos en el tráfico aéreo, aunque si hubo retrasos en algunos vuelos.
Además, se produjeron paros temporales en residencias de ancianos, recogida de basura, teatros y agencias de empleo de Renania del Norte-Westfalia y, en menor medida, en el de Baden Württemberg.
El parón de los transportes públicos afectó especialmente a grandes ciudades como Colonia y Stuttgart, donde, a falta de autobuses, metros y tranvías, se formaron considerables atascos en el tráfico rodado.
Con las huelgas de advertencia, que ayer se centraron fundamentalmente en el sector sanitario, el sindicato de los servicios públicos Ver.di quiere ejercer presión sobre las negociaciones de convenio, que continuarán la semana próxima.
El sindicato reclama un aumento salarial global del cinco por ciento.
La patronal considera que la reivindicación es desmesurada habida cuenta de la precaria situación presupuestaria de los municipios. El lunes pasado suspendió por ese motivo temporalmente las negociaciones.
El presidente del sindicato de los servicios públicos Ver.di, Frank Bsirske, ha defendido la reivindicación salarial con el argumento de que justamente en tiempos de crisis es necesario reforzar la demanda.
Bsirske criticó que la patronal todavía no haya planteado una oferta salarial.
La presidenta de la Confederación de Municipios Alemanes, la alcaldesa de Fráncfort Petra Roth, advirtió hace unos días de la situación catastrófica de los erarios municipales.
Según Roth, los municipios afrontan este año un déficit de 12.000 millones de euros, lo que constituye un 50 por ciento más que en la última gran crisis económica en 2003.