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"El que estando enfadado impone un castigo, no corrige, sino que se venga": Montaigne.
Se definió el equipo que desciende de categoría, el Cortuluá, y ya sabemos que Envigado jugará la promoción. Ambos clubes ya tienen la experiencia en cada una de las competencias que enfrentarán.
¿Por qué desciende el Cortuluá? El equipo del corazón del Valle se demoró cinco años para volver a ascender a la categoría A. En 2009 consiguió honestamente el cupo de ascenso y solamente aguantó un año.
Competir en esas dos categorías es muy diferente y creo que el equipo tulueño debió conformar un conjunto más competitivo, es decir, contratar a jugadores con mayor experiencia. Cambió de técnico, pero tampoco pasó nada y seguramente las dificultades económicas también influyeron en el rendimiento deportivo.
Considero que el grupo de jugadores tienen un alto grado de responsabilidad en lo sucedido. Les faltó mayor compromiso con la institución y no tuvieron el mejor nivel futbolístico. Quiero resaltar el buen momento de Donald Millán, quien demostró que debe tener una oportunidad para jugar en otro equipo profesional de la A. Ahora lo importante es hacer un análisis con el objetivo de estructurar un buen plantel para competir en la B y luchar por volver a ascender de categoría en el menor tiempo posible, por ellos y por su afición, que ahora sufre la derrota.
El fútbol antioqueño está dolido por la pésima presentación y el bajo rendimiento futbolístico del Envigado, que descendió a la B, rápidamente volvió a la A y en los últimos dos años viene jugando la famosa promoción para no perder la categoría.
Este año el equipo naranja conformó un buen equipo de nombres y hombres de experiencia en el fútbol, con Andrés Orozco, Jorge Horacio Serna, Carlos Álvarez, Néider Morantes, entre otros, pero no tuvieron la capacidad mental y futbolística para que el equipo no estuviera hoy en día en la situación difícil de luchar por mantenerse en la primera división. Al frente del equipo han estado dos técnicos muy capaces y trabajadores, Rubén Bedoya y Pedro Sarmiento, este último con la obligación profesional de ganar la serie de la promoción y no descender. En esta miniserie, fuera de lo futbolístico, es básico que se fortalezca la parte mental del jugador, para que asuma con responsabilidad el reto que tiene por delante.
A ambos equipos les queda la obligación de asumir muy seriamente el compromiso que tienen de acuerdo con el papel que les corresponde desempeñar: para uno ascender de categoría y para el otro, conservarla.