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Dos cartas sobre Alejandro Gaviria y el impuesto a la valorización

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Columnas premonitorias de Alejandro Gaviria

En la columna “En defensa de Petro”, publicada el 10 de enero de 2009, hay un acertado pronóstico de Alejandro Gaviria. Con 13 años de anticipación, ya intuía que iba a ser un subordinado del actual presidente, Gustavo Petro.

Solo espero que, como lo expuso en su columna “Los subordinados” (publicada el 21 de noviembre de 2008), el actual ministro de Educación, otrora brillante ministro de Salud, haga honor a su postura cuando expresó en marzo de 2022: “Yo represento una visión de cambio, un cambio responsable. En la Centro Esperanza, muchos querían que fuera subordinado”.

Ahora, en su columna “Los subordinados” recurre a la figura literaria del símil. Compara lo acontecido en el siniestro aéreo del vuelo 52 de Avianca ocurrido en 1990 con los extravíos de la administración pública: “El avión se estaba quedando sin gasolina. La situación era de vida o muerte. Pero el copiloto fue incapaz de desafiar la autoridad de su superior (…). Parecía resignado al destino mortal impuesto por los errores de sus superiores”.

Los invito a que lean esta columna, excelente de por sí. Hace alusión a la analogía entre el copiloto del vuelo 52 y los ministros y funcionarios del gobierno (de aquella época y siguientes, supongo). “Los responsables son quienes permanecen impasibles, quienes callan y otorgan: los subordinados, que por rutina y obediencia vislumbran la catástrofe y agachan la cabeza”.

Octavio Zúñiga.

Peor que la enfermedad

Anuncia el señor ministro de Transporte la implementación de la valorización en los predios que han sido beneficiados con la construcción de las doble calzadas 4G y 5G. El sistema es perverso ya que asume que la valorización alcanzada por la construcción de una vía inmediatamente le genera caja al propietario para pagar el gravamen. Nada más alejado de la realidad. La caja solo se genera con la venta del predio y si se pretende gravar medio país la oferta de tierras para pagar la valorización será infinita y se puede llegar al escenario en donde la tierra vale menos que el gravamen. Por lo anterior, es más indicado establecer el impuesto de plusvalía en donde sí se obtiene la caja para pagar la valorización a la venta del predio. Muchos ganaderos, en especial en el Magdalena Medio, solo tienen su tierra y su ganado. Para pagar la valorización tendrán que vender el ganado dejando la tierra improductiva con el riesgo de ser incluida en la reforma agraria por su improductividad. El gravamen que quiere impulsar el ministro debe ser estudiado con más cuidado y atención para que de pronto el remedio no resulte más perjudicial que la enfermedad.

Rodrigo Jaramillo Correa.

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