La Michelada

El pedazo de cielo que se come en San Andrés

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Había fuego debajo de él, era un deleite verlo hervir a fuego lento, su olor invadía la cuadra, no se puede dudar que todos quieran un poco de él, pues la gente a su alrededor murmuraba que su sabor era tan único, que muchos habían atravesado  el mar de siete colores solo para probarlo. Pronto desnude la lengua a los sabores  que la leña le daba, sobre un plato hondo envueltos en un mar de leche de coco, empezaron a caer partes de él, todas distintas,  todas cargadas de historias propias que habían cedido su individualidad para darle vida a lo que yo llamo un pedacito de cielo, pero que en realidad responde al nombre de Rondón.

El Rondón es un plato isleño, inglés, caribe y raizal, una mezcla exquisita casi similar a la raza que impera en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Los orígenes del rondón se remontan a la culinaria tradicional africana, de la cual emigró hacia la Cuenca del caribe con la traída de mano de obra esclava africana por parte de las potencias europeas que dominaron la región.

Un buen Rondon, así como un buen sanandresano reúne diversos ingredientes, plátano del interior del país, caracol de su mar, dumplings, una masa de harina  inspirada en oriente, pescado sierra, fruta de pan  (bread fruit), un fruto que solo se da en esta región insular y que sin duda es una de las joyas de estas islas, sin mencionar la colita de cerdo (pigtail)  que viene directo de Canada y  como especias, la albahaca (basly), oregano y sal y pimienta al gusto, en una base de leche de coco.

 Para nuestro Rondón, el “Mello” había empezado a rayar coco desde las 2pm y Miss  Denver Mclaughlin, había sido convencida por su hijo Obie P para prestar su caldero, quizás una de las piezas más importantes de su casa y la pieza clave para preparar este plato.

 No hay duda que  La comida isleña es  en un rito mágico que mezcla siglos de historias, los isleños han sabido sazonar por décadas los frutos del mar y de la tierra solo para terminar hoy en el estómago de algunos afortunados.

Las 5 pm, empieza a dibujar el cielo un atardecer como solo se ve a la orilla del mar,  el viento empieza a encontrar  la ansiada calma aplacando las olas, la arena se empieza a enfriar bajo los pies, pero la llama de la leña sigue encendida como el cielo que parece arder, mientra el sol baja a sumergirse en el agua. El olor del Rondón empieza a seducir y antojar a todos los que ya al caer la noche eramos amigos. 

Hetty y Obie P, son raizales, artistas y primos, que han crecido  comiendo   y cocinando Rondón. Su música tiene tanto sabor como la comida que preparan, ellos son los responsables del Rondón mas delicioso que he probado en mucho tiempo. Al pasar las horas  van llegando los viejos amigos, los nuevos, los turistas y los que no saben porque están ahí y es que el Rondón, es la excusa perfecta para reunir a la familia, amigos y extraños alrededor de una olla, casi siempre frente al mar.

Como si la luna nos anunciara que ya casi era hora, se posa entre las palmeras y deja apenas ver las estrellas que distraen entre el reggae y el dancehall a todos los que ansiosos esperamos por un buen plato de cielo.

Sin fila, sin afán a las 9pm, empiezan a aparecer los platos llenos y rebosantes de Rondón, y es que cada bocado solo provoca hacerlo en cámara lenta para que no se acabe, al fondo en creole,  (lengua nativa de las islas),  se escucha como dos isleños hablan no solo del buen sabor, sino como disfrutan al compartirlo con todos.

Hay platos que sin duda nos saben a casa y el Rondón es sin duda la recopilación de mi infancia en esta isla , pero también es la invitación a que la gente conozca la gastronomía isleña y se enamore a través del paladar de algo más allá del mar que los rodea.

En San Andrés, se puede conseguir este plato típico desde 21 mil pesos en lugares como, Miss Celia y Bushi food en el centro, los fines de semana en el restaurante  Lydia en el barrio San Luis y en algunas mesitas que las las isleñas sacan frente a sus casas los domingos, donde encontraran variedades de este manjar, desde Rondón de cangrejo hasta de iguana. 

Probar el  Rondón, es la oportunidad perfecta para llevarse en la memoria el sabor único que representa este plato y que tanto orgullo genera entre los habitantes de las islas, una mezcla de historia, caribe y buena sazón.

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