
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Anahí Urán, hija del magistrado auxiliar del Consejo de Estado Carlos Horacio Urán aseguró que 30 años después del Holocausto del Palacio de Justicia el Estado no ha reconocido plenamente su responsabilidad en los trágicos hechos, argumentando que los fallos judiciales y los registros históricos evidencian la clara responsabilidad de los agentes estatales en las desapariciones, torturas y vejámenes que se registraron durante la operación de recuperación.
Frente al evento conmemorativo realizado este viernes y la intervención del presidente de la República, Juan Manuel Santos, aseguró que no cumplió con lo exigido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos puesto que en ningún momento se asumió una responsabilidad directa en las actividades irregulares que se presentaron en el interior de la edificación y en la casa del Florero.
“La guerrilla cometió el crimen gravísimo de tomar rehenes a unos seres humanos y poner en riesgo el aparato de justicia, pero el Estado acabó con el aparato de justicia, desapareció la gente, la asesinó y la torturó. Llevo a este país al borde de la destrucción casi a como estamos ahora”, precisó Urán, cuyo padre salió con vida del Palacio de Justicia en compañía de militares, sin embargo su cuerpo apareció con un tiro de gracia en el interior de la edificación cuando finalizó la toma.
“La destrucción del Palacio de Justicia no es responsabilidad de la guerrilla”, precisó al señalar que no se hizo mención alguna de los generales condenados, procesados e investigados por estos hechos. “Usó como ejemplo crímenes de la guerrilla cuando estamos hablando de crímenes del Estado. ¿Por qué no escogió a un campesino que ha sido atropellado por el Estado?”
Finalmente aseguró que no quedó satisfecha con el perdón hecho por el primer mandatario. La Fiscalía General citó en 2010 a indagatoria a los generales en retiro Jesús Armando Arias Cabrales, Rafael Hernández y Carlos Alberto Fracica por estos hechos. El ente investigador encontró en 2008 las pertenencias del magistrado en una caja en las instalaciones del B-2 del Ejército.