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Pero la realidad muestra que, frente a este tipo de temas y otros que generan polémica por sus trascendentales implicaciones sociales, el Congreso de la República ha evadido sus responsabilidades y, como lo señala el senador liberal Juan Manuel Galán, todo se queda en discursos sobre la igualdad, sin atreverse a llevarlos a la práctica.
Para el senador Armando Benedetti, de la U, quien ha liderado causas no sólo en favor de la comunidad sexualmente diversa sino también las de la dosis mínima y la eutanasia, el problema es que el Congreso “es una caverna” que “legisla con la Biblia y no con la Constitución”. Sin embargo, frente a la decisión de la Corte, cree que en realidad no hay nada nuevo, pues asegura que el artículo 68 del Código de la Infancia ya establece que para adoptar no importa la identidad sexual.
“Creo que no hay nada para celebrar mientras no se diga que dos personas del mismo sexo constituyen una familia”, agregó Benedetti. Y ese es uno de los meollos del asunto: la definición de familia, que, según la Carta Política, la conforman un hombre y una mujer. Postura que defienden quienes se oponen no sólo a la adopción por parte de parejas del mismo sexo, sino al matrimonio de éstas. El expresidente y hoy senador Álvaro Uribe lleva el debate más allá de lo jurídico. “Enorme la responsabilidad de Bienestar Familiar para garantizar en cada decisión de adopción el buen ejemplo al niño”, escribió en Twitter, advirtiendo que “el mal ejemplo puede crear como normal una tendencia anormal de promiscuidad”.
El debate político será candente, pues la senadora Viviane Morales, liberal, reconocida por su activismo cristiano, anunció “movilización en amor por los niños” y se declaró a la espera de que la Registraduría avale las 200.000 firmas presentadas para conformar un comité promotor de un referendo para tumbar la adopción igualitaria. “La Corte Constitucional se atribuye el poder del pueblo y desafía al 85% de los colombianos”, enfatizó.