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Una semana después, la ayuda no llega a Haití

Puerto Príncipe se llenó de campamentos que albergan hasta 100.000 personas que lo perdieron todo en la tragedia.

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La señora sale de debajo de la colcha ensartada en cuatro ramas que le sirve de vivienda, ve al extranjero y dice: “Me llamo Shomy Paul, tengo 38 años, dos hijos vivos conmigo y otros dos muertos, que junto con mi marido, también muerto, aún están atrapados en la casa. Pero no encuentro a nadie que me ayude a sacarlos. Gracias”. La mujer queda satisfecha y vuelve a la sombra miserable de la colcha y se acurruca en una esquina, como si contar su desgracia a alguien extraño e impotente le sirviera de algo.

En el campamento improvisado de tienduchas, denominado Nancharles, en Puerto Príncipe, cada uno de sus cerca de 6.000 habitantes posee una historia parecida o peor. La Cruz Roja calcula que cerca de 100.000 personas malviven ahora en alguno de estos asentamientos levantados de un día para otro, poblados por gente sin nada.

En la entrada de Nancharles hay un tipo agarrado a un cuaderno de espiral. Anota a las familias que acuden: cada apellido, un renglón, especificando el número de niños. Al lado, Casandra, una niña de 10 años,  enseña una especie de tiquete que por una cara presenta un apellido pintado a lápiz y por la otra dice en inglés valid one: es el papelito que permitirá a su familia recibir la comida cuando llegue.

Dentro del campamento se oyen sobre todo frases angustiadas y obsesivas relativas a la caótica organización: “¡Que no estoy en la lista! ¡Que no tengo el tiquete!”.  De pronto aparecen miembros de la Cruz Roja haitiana y belga que piden que se forme una cola de un representante por familia, preferiblemente mujeres. Trabajosamente, cientos de haitianas forman en fila. Luego avanzan de una en una. “Pedimos que sean mujeres, porque son más responsables y velan por sus niños”, explica Valérie Batselaere, de la Cruz Roja belga.

La primera mujer agarra una caja y comprende rápido que no hay comida dentro. ¿Y la comida? Un hombre que ha perdido su hijo y su casa pregunta lo mismo: “¿Y la comida?”. “La comida llegará pronto”, asegura una responsable de la Cruz Roja haitiana.

Bomberos colombianos realizaron milagroso rescate

Elisabeth. Así se llama la bebé de 22 días de nacida que fue rescatada por un equipo de bomberos colombianos y rescatistas franceses, después de ocho días de estar bajo las ruinas y cuando ya las organizaciones de ayuda declaraban que era casi imposible encontrar a alguien con vida. El diario ‘El Mundo’, de España, reconoció la labor del equipo colombiano.

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