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¡Obrigado, Pelé!

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El fútbol es cuestión de gusto, de paladar, es totalmente subjetivo.

Para los aficionados de antes, década del 50, el mejor jugador que pasó por un gramado fue la “Saeta Rubia”, Alfredo Di Stéfano. En Europa se hablan maravillas de aquel jugador “todoterreno” que enseñó el manual del futbolista completo, elemento funcional en las dos áreas.

Después vino el reinado de Pelé. El menudo “menino” de Bauru capitalizó todos los elogios durante dos décadas y llevó con su juego a la selección brasileña al tricampeonato mundial, así en uno, el Mundial de Chile, su aporte fuera muy limitado.

Y el tercer “monstruo” es Maradona, jugador capital, de clase infinita, con una maravillosa zurda que dibujaba arabescos, inventaba genialidades y sorprendía a todos con su saber hacer y saber estar en una cancha.

No vale la pena entrar en la polémica de quién fue mejor, quién es el rey absoluto. Todo es cuestión de gustos, de paladar, de tiempos en los que se mueva el concepto. Para los de ayer, como este cronista, el brasileño fue el mejor. Para los más cercanos en el almanaque, no cabe duda de que el argentino se lleva el palmarés. Que cada quien haga su ranking, acá no hay verdades absolutas ni forma de dirimir un paralelo que está enmarcado por las edades y los gustos.

Pelé cumple 70 años y gracias al Señor un día nació, se crio y le dio por jugar al fútbol, para deleite de todos los que le vieron en una cancha. Hoy, retirado de toda actividad futbolera, sigue asistiendo al estadio de vez en cuando y generando dinero por sus grandes virtudes como relacionista y hombre de marketing.

A la leyenda de Edson Arantes do Nascimento ayudaron mucho los cronistas brasileños, amigos de ser los “mais grandes do mundo”. Exagerados y fantasiosos, los informes posteriores aseguran que no marcó tantos goles como le atribuyen, que el número mil que todos dicen se lo empacó al argentino Andrada de Vasco de Gama, se había cumplido una semana y media antes en un modesto pueblito del interior paulista y que cuadraron todos los números para poder festejarlo en el grandioso Maracaná, que se “borró” de jugar el Mundial del 74 en Alemania porque prefirió quedarse con el Santos haciendo amistosos por todo el mundo en los cuales recibía dinero extra.

Afortunadamente existen los videos en los cuales los muchachos de hoy pueden ver y analizar lo que era este jugador. Un monstruo total, físicamente una máquina, técnicamente un superdotado, combativo, león y generoso, solidario e inteligente.

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