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“Hay muertos por todas partes”

El aeropuerto de Puerto Príncipe no da a basto para recibir la avalancha de ayuda internacional. La Cruz Roja haitiana calcula en 50.000 los muertos y en más de tres millones los damnificados.

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Los pocos socorristas que han logrado llegar a Puerto Príncipe, capital de Haití y el lugar más afectado por el terremoto que el martes sacudió el país, dibujan una desoladora estampa de lo que allí sucede. Cada hora, frente al Hospital General de Puerto Príncipe se estacionan destartalados camiones que descargan muertos. Son cientos de cuerpos sin vida que yacen en los andenes a la vista de todos: niños, bebés, ancianos y mujeres están tirados en el suelo porque las bolsas y sábanas que se usaron las primeras horas de la tragedia para cubrir los cadáveres ya se acabaron.

También llegan improvisadas carretas, tiradas por heridos, que buscan un sitio para depositar los muertos que hallaron en el camino y, de paso, una cura para sus dolores. “Es difícil caminar por las calles y no encontrarse con cientos de muertos tirados”, relataba Sanjay Gupta, periodista de la cadena CNN, uno de los pocos reporteros que se encuentra en la zona de la tragedia. “Los hospitales, que deberían ser el destino para aquellos heridos que todavía sobreviven, son inexistentes o están en unas condiciones espantosas”, agregó Gupta. El director del hospital, Guy LaRoche, calculó que había cerca de 1.500 cadáveres apilados frente a la morgue.

La suerte de quienes sobrevivieron es aún peor. Decenas de miles de haitianos recorren las calles aturdidos y llorando por las caóticas y destruidas calles de la capital, buscando ayuda de manera desesperada. “No hay prácticamente ningún tipo de maquinaria pesada para poder excavar entre los escombros. La gente lo hace con sus propias manos”, describió Gupta.

Según relataron a este diario miembros de Médicos Sin Fronteras que recorren a pie la capital haitiana, se escuchaban gritos entre los escombros. Los habitantes trataban de rescatar a los que están atrapados retirando los desechos con sus propias manos o con martillos y herramientas improvisadas, pero sin ningún resultado.

“La situación en Haití es caótica”, describió Cecilia Furió, portavoz de Médicos Sin Fronteras en el país caribeño. Según explicó a los medios, los socorristas han tenido que improvisar hospitales en tiendas de campaña porque no dan abasto. “Llegan cientos de heridos, gente con sus brazos o piernas destrozadas por escombros”. Pero ante una tragedia como la que está viviendo Haití, la ayuda humanitaria no puede resumirse únicamente en asistencia sanitaria.

La portavoz de Médicos Sin Frontera pidió que se garantice el suministro de agua potable para evitar enfermedades diarreicas, a las que los niños sobre todo son muy vulnerables. “El dinero no sirve para nada en este momento. La moneda que importa ahora es el agua”, dijo a Reuters un trabajador del organismo humanitario.

Tampoco faltan quienes aprovechan la desgracia. Saqueadores irrumpieron en un supermercado en la zona de Delmas, en Puerto Príncipe, llevándose electrodomésticos y bolsas con arroz. Otros sacaban gasolina de un camión cisterna chocado. “Todos los policías están ocupados rescatando o sepultando a sus propios familiares”, dijo el propietario de una fábrica de azulejos, Manuel Deheusch. “No tienen tiempo para patrullar las calles”, añadió.

La tragedia en la frontera

“Estoy en la frontera de República Dominicana y todavía voy a quedarme aquí por seguridad. Es difícil entrar a Haití y no podemos contactar con nuestro equipo”, aseguró Louis Belanger, jefe de operaciones de Oxfam International para Haití. Lo mismo le sucedió a Moisés Belloch, presidente de la ONG española Intervención Ayuda y Emergencia, que lleva varias horas en República Dominicana y no ha podido llegar a la zona de la tragedia.

Belanger explicó a El Espectador que está llegando mucha ayuda pero se estrellan con una frontera llena de obstáculos. Miles de haitianos están llegando a la frontera esperando escapar del infierno que viven en su país.

Caos en el aeropuerto

Los vuelos de rescate y ayuda humanitaria fueron suspendidos debido a la aglomeración en el aeropuerto de Puerto Príncipe. Miles de extranjeros y haitianos se agolpan en la terminal aérea buscando una manera de huir del país antes de que llegue lo peor: epidemias, enfermedades y escasez de agua, alimentos y saqueos. Susana Herrera, una costarricense que huye con su marido y sus dos hijos, le dijo a Reuters que lo que muchos buscan ahora es escapar. “No podemos quedarnos aquí, es terrible la situación, las imágenes son dantescas, y todo esto puede empeorar”, aseguró.

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