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Infelicidad portátil

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El territorio de los cuentos, poemas, ensayos y novelas del escritor Thomas Lynch es el del Midwest norteamericano.

En esos estados, la religión, la muerte y la familia conforman un núcleo esencial. Sus personajes son, en general, pastores protestantes o funcionarios grises que experimentan el sentido de la muerte en medio de su aparente llana vida. Hace poco Lynch publicó Lady Madonna y otros cuentos, un volumen que recoge algunos relatos publicados en revistas como Granta o The Atlantic y una nouvelle inédita, traducidos por Juan Manuel Pombo.

Los cinco relatos que componen el libro son desiguales, pero todos están escritos con un impecable estilo y una no menos interesante profundidad metafísica. No me detendré en ninguno, pues al leer la corta novela que le da título al libro sentí una conmoción parecida al deslumbramiento. Esta es la historia del pastor metodista Adrian Littlefield, habitante de Lindsay, Ohio, un pueblo perdido en el cual ha pasado la mayor parte de su vida. Adrian estuvo casado con Clare con quien tuvo dos hijos y quien lo abandonó. Esa, en apariencia, es la vida del abnegado y triste Littlefield. Sin embargo, veinte años después, ese mismo hombre que luchó solo en contra de la vergüenza pública, se ha convertido en el célebre autor del best seller nacional de autoayuda ¡Adiós y hasta nunca!, escrito bajo el influjo de una rabia sorda mediante la cual descubrió que el divorcio no es una condena sino una gran oportunidad.

Lo deslumbrante, más allá del argumento, es la estructura y el estilo al narrar la vida cotidiana de un individuo sin cometer el pecado de convertirlo en una figura caricaturesca. Lynch sabe manejar los tiempos de su relato permitiéndonos conocer diversas épocas de la vida de su protagonista como si estuviéramos oyendo la conciencia de alguien que recuerda su vida.

Littlefield encarna al hombre de clase media que jamás se permite poner en duda su existencia. No obstante, las circunstancias le descubren que vivir es mucho más que cumplir deberes y ser un modelo para su entorno social. Y aunque eso suene a manual de autoayuda, uno se siente reconfortado de saber que los grandes problemas de siempre, puedan ser, para la literatura, maneras insospechadas de decirnos cosas que ya sabemos, como, por ejemplo, que la infelicidad es portátil y que los sinsabores siempre viajan ligeros de peso.

‘Lady Madonna y otros cuentos’, Thomas Lynch, Alfaguara.ojoalahoj@yahoo.com

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