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Un infinito para compartir

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Siempre hay que volver a la respiración. Volver a ella para ahí permanecer quietos como cuando arrecia la humedad o nos hemos mudado de corazón. Estemos lejos o cerca, llenos de pasión o de dudas, con trabajo hasta la coronilla o buscando el pan de cada día, escuchar la respiración es el único camino posible para que la tristeza se disipe y la mañana se levante aún más despacio. Volver a la respiración es saberse en este instante y atreverse a explorar sin miedo el infinito mundo de lo que nos es propio.

Dentro de las múltiples técnicas que nos ofrecen las antiguas pesquisas de sabios yóguicos, hay una tan fácil de practicar como difícil de explicar, y se llama ujjayi. Con la cabeza derecha y flexible, los hombros sueltos, la columna estirada sin tensión, se inhala intentando apretar un poco la garganta. El cierre debe ser apenas una mínima intención y en la exhalación, también sin forzar, se mantiene la misma leve presión.

Delicada y fina, intensa y asertiva, la respiración ujjayi sucede suavemente como sin suceder, escondiendo sonidos únicos y acechando estados de calma cotidiana. Así, sin mucha exigencia, percibiendo y casi como tragando aire, esta técnica de relajación disminuye el ritmo cardíaco y destapa las rutas hacia el silencio interno. Pareciera difícil respirar y a la vez apretar la garganta, pero no hay lugar para los deslices, porque el mejor indicio de que todo fluye, es sentir ese magnífico éxtasis de aire ligero viajando profundo a través de la columna, el tronco, la barriga y los pies.

Ujjayi es sabiduría. No tiene error, dolor, negativa ni contraindicación. Funciona por la mañana y por la tarde, sentados o de pie, en el bus o caminando para olvidar. Dócil, lumínica y líquida, esta respiración contraída es el escudo para el acelere brutal, el cuerpo descalabrado y el alma sofocada por las necesidades salvajes; simplemente un detonante para darle cuerpo a tanto deseo agazapado. Ujjayi es más que la posibilidad de encontrar una guarida de paz; es la serenidad que no se escabulle y las plegarias hechas realidad.

Como escalera de conexión, respirar contrayendo ligeramente la garganta es el itinerario para volver a casa y una llave sencilla hacia la libertad. Ujjayi son todos esos segundos donde no hay prisas ni obligaciones, donde lo ajeno es compasión y donde la ilusión es realidad. Amiga y confidente, cada inhalación es la puerta al infinito personal, ese mismo que casi siempre osamos compartir.

otro.itinerario@gmail.com

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