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Liliana Ancalao, poeta perteneciente a esta comunidad, habló para El Espectador sobre las llamas que han envuelto a la Patagonia. A partir de su búsqueda de identidad plasmada en sus versos, se abre una puerta para entender el vínculo que se ha formado entre los mapuches y su territorio.
En 1879, se inició la “Campaña del Desierto”, una serie de expediciones militares realizadas por el gobierno argentino para controlar los territorios que pertenecían a comunidades indígenas como los mapuches. Este suceso fue definido por Ancalao como “la apropiación de nuestro territorio, de nuestros cuerpos y de nuestro tiempo”.
A partir de esto, el Estado reorganizó el territorio y le entregó ciertos espacios a las comunidades, que fueron nombrados bajo el término de “reservas”, donde se les impuso el castellano a los antepasados de Ancalao. Si bien sus padres nacieron en estas reservas, la infancia de la escritora transcurrió alejada de este territorio y sin conocer su identidad como mapuche.
Su interés por la poesía surgió antes de su reencuentro con su origen mapuche, en “castilla-zungun”, como le dicen al castellano en su comunidad. Sin embargo, una vez se reconoció a sí misma como mapuche, gracias a la proyección de un documental donde identificó la lengua y las costumbres de su abuela y de su madre, la poesía se convirtió en ese camino de regreso al origen.
“Antes de que tuvieran que enredarse con dos lenguas”, se lee en uno de sus poemas… Ese conflicto que se ha creado entre sus dos lenguas se ha convertido en el móvil de muchas de sus creaciones. De hecho, fue por esto que aprendió mapuzungun.
Para ella, el mapuzungun es el vínculo más fuerte que ha podido establecer con la Patagonia: de acuerdo con la cosmovisión mapuche, las fuerzas y espíritus que se tejen en el territorio “no leen ni escriben”, pero sí escuchan y comprenden lo dicho en esta lengua milenaria.
Su poesía reivindica tanto su identidad como su territorio por medio de la lengua y la convierte en una voz de denuncia para un sistema de violencias que ha vivido históricamente el pueblo mapuche, donde se incluye el despojo de sus tierras y la imposición del castellano.
Este sistema al que se refiere Ancalao se evidencia desde la forma en la que se conoce a la Patagonia popularmente: “el fin del mundo”. Para ella, el hecho de que Europa sea desde donde se mire el resto del mundo, hace que lo que esté “más al sur” se convierta en el “fin del mundo”.
“Es el fin del mundo para quien no conoce y lo mira desde el centro del poder, pero para nosotros es el principio del mundo. El lugar donde uno tiene sus raíces es el principio del mundo. El lugar donde nace una lengua para nombrar ese territorio también lo es”.
Desde su perspectiva, los mismos incendios tienen sus raíces en esta denuncia que propone a través de sus versos. “Todo esto tiene relación, o al menos algún vínculo, con el proceso de colonización que ha atravesado nuestro territorio, donde se introdujeron especies traídas de Europa, como el pino, que produce frutos que al contacto con el fuego explotan”. Esto, para ella, se suma a la sequía y a la falta de apoyo por parte del gobierno.
Para gran parte de su comunidad, las llamas han representado la pérdida de sus siembras y de su ganado, actividades que les daban sustento para la vida. Sin embargo, también reconoció que el fuego que se extiende por la Patagonia no solo es una preocupación del pueblo mapuche, sino de todas aquellas personas que conocen y habitan el valor del territorio. “El fuego no reconoce identidades y arrasa con todo a su paso”.
No obstante, desde años pasados en los que también han ocurrido los incendios, algunos políticos han emitido declaraciones en las que acusan a los mapuche de ser los causantes de estos incendios. Este año, la senadora Patricia Bullrich manifestó lo siguiente por medio de sus redes sociales: “Si los grupos mapuches son responsables de estos incendios, las van a pagar como terroristas”.
De acuerdo con Infobae, el Ministerio de Seguridad de la Nación mencionó la existencia de supuestos grupos terroristas, identificados como mapuches, “con antecedentes probados de atentados contra la seguridad pública y la propiedad privada, bajo la modalidad de terrorismo ambiental”.
Frente a la construcción de esta narrativa, Ancalao declaró: “Estos incendios ocurren cada verano desde hace algunos años y, desde el comienzo, se culpó al pueblo mapuche”. Sin embargo, la escritora expresó que este discurso, además de no poder ser comprobado, no contó con el apoyo de los argentinos, quienes, para ella, reconocen el rol de la comunidad indígena en este territorio.
Por último, Ancalao explicó que el significado del fuego varía dependiendo de dónde se aborde y que, dentro de su comunidad, existe un relato que habla sobre los cuidadores del fuego. Esto la llevó a escribir un poema en su libro Rokiñ, donde el fuego pasó de ser un medio para la supervivencia y la vida en comunidad a convertirse en sinónimo de destrucción y condena. “No se trataba del fuego en sí, sino del lugar donde se enciende”.
Ancalao espera que, cuando los incendios terminen, tanto el pueblo mapuche como la comunidad encuentren una manera de reconstruir el territorio. Su poesía habla de la pérdida de identidad y la posibilidad de reencuentro con el origen y, de una manera íntima, permite tener una nueva mirada frente a esos distintos fuegos que han marcado la historia de la Patagonia.
Sobre los incendios en la Patagonia y el manejo de la crisis por parte del Estado
“Un incendio de bosques, imparable, el quejido de los árboles, que pagan el tributo de ser bellos y libres, con raíces y hojas, que nos miran”. Estos versos de la poeta mapuche, Liliana Ancalao, recrean una imagen vigente frente al panorama que se está viviendo en la Patagonia.
El inicio de este año trajo consigo una serie de incendios en esta región al sur de Argentina, que ya han superado las 229.700 hectáreas afectadas, según declaraciones presentadas por los gobernadores de esta zona en una videoconferencia reciente. La situación representa tal gravedad, que los mandatarios de las provincias patagónicas han solicitado que se declare Emergencia Ígnea Nacional.
Esta extensa región austral, que se encuentra dividida entre Argentina y Chile por la cordillera de los Andes, se ha visto enfrentada a varios incendios durante su historia. No obstante, las llamas actualmente han alcanzado una magnitud sin precedentes, debido a una multiplicidad de factores, entre ellos los periodos de sequía en verano causados por el cambio climático.
Frente a estos hechos, el gobierno de Javier Milei ha recibido fuertes críticas por la postura que ha tomado ante estas problemáticas ambientales. De acuerdo con la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), el presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) destinado para este año proyecta una caída real del 69% con respecto a 2023 y del 53,6% con respecto a 2025.
A pesar de que se habían logrado controlar parte de los incendios, el fuego se ha reactivado en los últimos días en zonas como la localidad de Cholila. “En este momento Cholila está todo rodeado. El Estado nacional no está dando recursos y los brigadistas oficiales no dan abasto. Somos solo los voluntarios del pueblo y otras localidades de la zona que están viniendo a atajar esto porque se nos viene el fuego. Nos va a comer el pueblo si no hacemos algo ahora”, dijo Agustín Naula, habitante de la zona y restaurador de bosques de la fundación ReforestArg, para El País.
Por otra parte, la Patagonia es un lugar habitado por una numerosa población mapuche. En mapuzungun, lengua originaria del pueblo, mapu significa “tierra”, mientras que che, que significa “pueblo”, por lo que vendrían siendo “el pueblo de la tierra”. De acuerdo con el censo realizado en 2010, 116.657 personas se identificaban como mapuche dentro de Argentina.