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Las cosas bien claritas: al Mundial no se llega guapeando, pegando, intimidando. Al Mundial se aterriza jugando bien al fútbol, siendo ordenados, evitando goles y metiendo goles.
Y frente a Ecuador se tuvo coraje, se mostró temperamento, el equipo no se dejó pasar por encima de un rival que intentó imponer la ley física, pero en el plano técnico y táctico se jugó mal, bastante mal.
Fue el peor partido en el ciclo de Gómez. Nadie puede quedar satisfecho de un equipo que no supo defender conceptos prioritarios como orden y posesión. Van seis partidos y hasta ahora la evolución había sido favorable en algunos aspectos, así que lo de Nueva York hay que tomarlo como un ligero resbalón.
Sin embargo, el partido debe dejar claros algunos temas negativos que de tanto reiterarse ya lucen preocupantes y que obligan a que el técnico haga una reflexión y mire si no se está metiendo en el espinoso camino de ser el “dueño de la verdad”. Giovanny Moreno y John Restrepo parece que son fichas inamovibles en el esquema de Gómez y el rendimiento de los dos es paupérrimo. El uno, Moreno, lleno de condiciones, pero empecinado en jugar la individual, en abusar del dominio de la pelota, en buscar siempre las zonas congestionadas, en elegir mal lo que debe hacer con el balón. El otro no es ni chicha ni limonada, ni es un quitador de bola ni es un manejador que marque la salida desde la línea media. En el DIM consigue hacerlo, repartir la pelota, marcar el ritmo, apoderarse de la posesión, poner el equipo a girar en torno a su toque lento y pausado. En la selección, por lo menos ante Ecuador, no existió, llegó siempre tarde a la marca y cuando tuvo el esférico no supo qué hacer con él, porque para hacer pases a un metro y quedarse quieto esperando que se la devuelvan, cualquiera hace eso y rinde más en otros acápites.
En el plano ofensivo fue nulo, desconectado, sin ideas, sin personalidad, sin manejo. Lo de los “extremos”, nombre que se debe dar a los volantes externos-punteros, fue crítico. Ibarbo y Ramos jugaron un partido para el olvido. No se recuerda nada importante de ellos y el joven Cuadrado, cuando entró, lució mucho más conectado e integrado que Ibarbo. Y a Teófilo Gutiérrez no le llegó nunca el balón porque parece que Moreno tenía la consigna de no jugar con su atacante en punta… tal era la confusión.
Ante Estados Unidos sería bueno ver un equipo que pelee menos y juegue más.