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En algún momento del invierno de 1940, los judíos polacos en Auschwitz instalaron el letrero frente a la entrada del campo de concentración. El mismo que ayer fue encontrado en el norte de Polonia, partido en tres pedazos, tras ser robado presuntamente por cinco individuos.
“Es una declaración de guerra”, había dicho el viernes pasado Avner Shalev, presidente del centro de conmemoración del Holocausto Yad Vashem, en Jerusalén, una vez se supo del misterioso robo. Y con igual vehemencia había reaccionado el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien tildó a los ladrones de “criminales retorcidos, que profanaron el lugar donde un millón de judíos fueron asesinados”.
El domingo en la noche, después de tres días de persecución, la policía polaca halló el letrero y capturó a cinco personas, cuyas edades oscilan entre los 25 y los 35 años. “Ninguno de ellos parece tener vínculos con organizaciones neonazis”, dijo el comandante de la policía de este país, Andrzej Rokita.
El letrero recuperado lleva la leyenda Arbeit macht frei, lema que se repetía en varios campos de concentración durante la II Guerra Mundial y que traduce: “El trabajo los hará libres”. El de Auschwitz no sólo tendría el valor de ser el mensaje de bienvenida de uno de los campos de concentración más mortales del régimen Nazi, sino que además es un símbolo de los actos de resistencia de los reclusos durante su estadía. La letra “B” de este letrero fue deliberadamente instalada al revés, por el grupo de presos que fueron obligados a ubicarlo en el invierno de 1940. A la cabeza de este grupo se encontraba Jan Liwacz, herrero de profesión, que forjó con su gesto un señal de resistencia que persiste hasta hoy.
El próximo 27 de enero se conmemoran los 65 años de la liberación del campo por cuenta de las fuerzas soviéticas. Aún no es claro si para esa fecha será restablecido el letrero original.