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Desde que en abril de 2016, el Consorcio Ruta del Sol II demandó a la Nación colombiana por $700.000 millones, argumentando 120 eventos de controversia, tal vez ya sospechaban lo que en diciembre de ese año la justicia norteamericana sentenció: que no son víctimas, sino victimarios de Colombia y, al igual que hizo Néstor H. Martínez (NHM) en el Senado, decidieron que la mejor defensa era el ataque.
NHM también lo sospechó y, reventado el escándalo con la justicia de EE. UU., decidió declarar una guerra desde la Fiscalía General, pero no contra el delito, como lo ordena la ley, sino contra sus contradictores que, con contundentes pruebas de sus conflictos de intereses en todo lo relacionado con la corrupción de Odebrecht y Grupo Aval, lo tienen en un nivel de desprestigio, falta de autoridad y debilidad personal que nunca sufrió como abogado privado.
En esta guerra buscaba que el frente internacional no se abriera y que todo quedara confinado a la jurisdiccion nacional, que políticamente podía ser manejada por el uribismo y el santismo, ya ampliamente contaminados con los espurios dineros de esta corrupción y que con maniobras como la del fiscal ad hoc podrían seguir manipulando las investigaciones.
Pero el peso de los hechos y las pruebas están derrotando las maniobras de encubrimiento del fiscal y ahora el Tribunal Administrativo de Cundinamarca decide condenar por $800.000 millones al Consorcio Ruta del Sol, y que deberá ser pagado en proporción de cada uno de sus consorciados: 63 % Odebrecht, 33 % Episol, del Grupo Aval; y 5 % del Grupo Solarte. Además, todos estos conglomerados económicos quedarían inhabilitados por 10 años para seguir contratando con el Estado. Todo esto con repercusiones en el Tribunal de Arbitramento, en donde se le deberán negar las pretensiones a los corruptos.
Los protegidos del fiscal están perdiendo en el ámbito económico y contractual, que es donde más duele. En lo político, la farsa del fiscal ad hoc dejó herido al gobierno uribista. Aún faltan más consecuencias financieras y reputacionales sobre el mercado de capitales y la economía, cuya confianza se desploma.
Es tan grave esta guerra que pierde NHM que algunos hasta extrañan el conflicto armado con las Farc, dizque más inofensivo, controlable y hasta rentable. Esto apenas empieza.
@jrobertoacosta1 jrobertoacostaopinion@gmail.com