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Habitantes del municipio de Tuluá, en el Valle del Cauca, dieron aviso a las autoridades sobre una persona que tenía un animal que no parecía una mascota.
Resultó que las denuncias eran ciertas y mediante un operativo de control de vigilancia en el que la Policía Ambiental y Ecológica, con el apoyo técnico de la CVC (Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca), descubrió que el personaje convivía con un ocelote (Leopardus pardalis) una especie de mamífero carnívoro más conocido en Colombia como tigrillo. El hombre que tenía al animal silvestre fue detenido por la Físcalia.
Al joven felino lo tenían albergado en una vivienda desde hace aproximadamente tres meses. Su dueño aseguró que lo había encontrado andando por las calles del corregimiento de Aguaclara, Tuluá, y decidió llevarlo a su casa sin tener conocimiento de que se trataba de una especie silvestre.
«Los felinos recién nacidos o jóvenes generan ternura y simpatía, pero detrás de esto hay una realidad muy triste. La única manera de extraer estas crías del bosque es asesinando a sus madres. Esto implica que el traficante irrumpió drásticamente en el ciclo biológico de la especie al sacarlo de su hábitat natural, dejando a los cachorros huérfanos y perturbados por haber presenciado el sacrificio de su madre», advirtió la CVC.
Según Claudia Andrea Durán Rodríguez, directora de la Dirección Ambiental Regional, DAR, Centro Norte, estas especies, en vez de desarrollar un vínculo afectivo con un ser humano, lo que hacen es sentir temor. De hecho, generalmente tienden a huir y, en ocasiones, pueden mostrarse agresivos. Otra de las razones por las que no es posible la convivencia entre un tigrilo y una persona, es por la alimentación del mamífero, que requiere aportes nutricionales especiales.
Estos animales tampoco se pueden convertir en un miembro más de la familia. “No podemos generarles dependencia limitándoles sus capacidades adquiridas naturalmente; por ello, el llamado es a mantenerlos en su hábitat, bajo condiciones naturales de supervivencia y sin interrumpir su ciclo de vida», aseveró Durán.
El pequeño tigrillo fue trasladado al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre de la CVC en San Emigdio, municipio de Palmira para ser valorado por el personal encargado y evaluar las posibilidades de retornarlo a su hábitat. La entidad también tomará las medidas pertinentes al sujeto.