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“Que la medalla no brille demasiado”

Barack Obama llega este jueves a Noruega para recibir el Premio Nobel de Paz. Los sondeos y el envío de tropas a Afganistán juegan en su contra.

09 de diciembre de 2009 – 05:48 p. m.

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Desde el aterrizaje en Oslo, proyectado para las 8:45 a.m. de este jueves, hora local, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tendrá poco más de tres horas para dar las últimas puntadas al discurso que pronunciará en el Auditorio Municipal. La tarea no es sencilla, deberá hablar como el ganador del Premio Nobel de Paz que la semana pasada envió un contingente de 30.000 soldados a Afganistán.

A lo que a primera vista parece una contradicción, Washington ha preferido darle el nombre de “yuxtaposición”. “Vamos a referirnos directamente a la noción que muchos han mencionado, que es la yuxtaposición del momento de la entrega del Premio Nobel de la Paz y su compromiso de enviar más tropas a Afganistán”, declaró el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

Más allá de la expectativa que ha generado el discurso, Barack Obama llega Oslo con el índice de popularidad más bajo de sus 11 meses de gobierno. La Universidad Quinnipac, en Nueva York, estableció que menos de la mitad de los estadounidenses, el 46%, apoyan la gestión que hasta ahora ha desarrollado el presidente. La encuesta, en la que participaron 2.313 personas, también reveló que sólo el 26% cree que Obama merecía el Nobel de Paz anunciado en octubre pasado.

Peter Brown, quien ocupa el cargo de subdirector del instituto de sondeos de Quinnipac, explicó los resultados diciendo que “el nivel de aprobación del trabajo del presidente Barack Obama sigue cayendo y es evidente que ese deterioro deriva de que los votantes no están satisfechos con los asuntos de carácter nacional”.

La visita del presidente estadounidense a Noruega será corta. Mañana en horas de la mañana volará de vuelta a Washington, lo que le implicó cancelar un almuerzo con el rey Harald en el Palacio Real de Oslo y ausentarse del tradicional concierto musical que se rinde en homenaje al ganador del Nobel. Un sondeo más, esta vez realizado a 1.000 estadounidenses por la firma InFact, concluyó que el 53% de los encuestados vio en la decisión de Obama una “falta de cortesía”.

La determinación de hacer breve su estancia en Oslo se perfila, según los analistas, como una estrategia para amainar la posible contradicción entre la entrega del Premio Nobel y las guerras que se disputan en Afganistán e Irak. Para Kjell Terje Ringdal, un especialista en relaciones públicas consultado por el diario noruego VG, “detrás de esta decisión se esconde una evaluación fríamente calculada de estrategia política. Es inteligente, dado que quiere mantener un perfil bajo y evitar que la medalla del Nobel brille demasiado”.

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