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La mayoría de los españoles perciben la inmigración más como un problema que como una oportunidad, creen que hay demasiados extranjeros, aunque tienen la percepción de que hay el doble de los que recogen las estadísticas, y suspenden al Gobierno en la gestión de este fenómeno.
Estas conclusiones se extraen de la encuesta anual "Transatlantic Trends Immigration", presentada en Madrid, y llevada a cabo por la German Marshall Fund de EE.UU. en colaboración con la Fundación BBVA y otras europeas.
El estudio ha analizado la opinión respecto a la inmigración tras entrevistar, en septiembre de 2009, a 8.000 ciudadanos de EEUU, Canadá, Alemania, España, Francia, Italia, Reino Unido y Países Bajos.
En todos esos países se sitúa a la economía como el principal asunto al que se tienen que enfrentar los Estados y se cree que la inmigración es más un problema que una oportunidad, aunque consideran que los inmigrantes no quitan trabajo a los nacionales, sino que ocupan puestos que ellos no desempeñarían.
También coinciden en que los inmigrantes legales que llegan al país a trabajar deberían tener la oportunidad de quedarse permanentemente, y en que se benefician más de los servicios de salud y seguridad social de lo que contribuyen en impuestos.
A los españoles encuestados les preocupa sobre todo la inmigración ilegal (en un 71 por ciento) y proponen como medidas para reducirla aumentar la ayuda al desarrollo de los países pobres, reforzar el control fronterizo e imponer penas más duras a quienes dan trabajo a extranjeros en situación irregular.
Además, casi la mitad exigirían que se vuelvan a sus países (un 48 por ciento) , mientras que un porcentaje un poco inferior (45 por ciento) cree que se les debería dar la oportunidad de legalizar su situación.
El Gobierno español obtiene un suspenso en la gestión de este fenómeno, ya que el 64 por ciento de los encuestados cree que está haciendo muy mal o mal su trabajo.