Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Un grupo de países, liderados por Brasil, Bolivia y Venezuela, insiste en que no reconocerán al presidente electo de Honduras, Porfirio Pepe Lobo. En el extremo contrario están Panamá, Colombia, Canadá y EE.UU., entre otros, que consideran que estas elecciones ayudarán a resolver la crisis en que se encuentra el país y reconocieron al ganador.
“Se ha dado un proceso democrático en Honduras, de alta participación, sin fraude, inobjetable y estoy seguro de que el nuevo gobierno adoptará todos los esfuerzos para superar definitivamente la situación difícil, consolidar plenamente las instituciones democráticas y obtener un acuerdo de mínima unidad nacional”, aseguró desde Estoril (Portugal), en donde participa en la XIX Cumbre Iberoamericana, el presidente colombiano, Álvaro Uribe.
Por su parte, el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, quien fue mediador en la crisis, dijo: “¿Para qué vamos a castigar a Honduras con un segundo huracán ‘Mitch’, que es lo que sería no reconocer el nuevo gobierno, aislarlo, quitarle la cooperación?”. A esta postura se unió el gobierno peruano. “Todos los países de América Latina han salido de dictaduras a través de procesos electorales conducidos por gobiernos que no eran democráticos”, señaló el canciller de Perú, José García Belaunde.
Hasta el propio Roberto Micheletti, presidente de facto, reconoció la victoria del candidato del partido opositor. “Fueron unas elecciones limpias, entregaré el poder sin condicionamiento alguno”, aseguró. El gran derrotado, Manuel Zelaya, desde su refugio en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, insistió en denunciar el fraude. Sus quejas volvieron a caer en oídos sordos, pues nadie se pronunció. Por eso desde ya estaría preparando su exilio político, según publicó el diario brasileño O Estado de São Paulo.
Una fuente cercana al ex mandatario, que no fue identificada, habría reconocido la posibilidad de un asilo antes de que el nuevo mandatario asuma en enero. Según el periódico brasileño, Zelaya podría solicitar exilio en Nicaragua, pues Brasil le resultaría “distante y muy costoso”.
Manos a la obra
De acuerdo con el último boletín, emitido por el Tribunal Electoral de Honduras, Porfirio Lobo, del Partido Nacional, obtuvo el 55,9% de los votos, frente a un 30% del candidato del Partido Liberal. Con la contundencia de los resultados, Lobo se puso manos a la obra. “Arrancamos de cero. No podemos detenernos en el pasado. Queremos restablecer y normalizar las relaciones con todos los países. Que nos respeten, igual que respetamos nosotros”, aseguró el presidente electo.
Lobo, cinturón negro de taekwondo y padre de 11 hijos, es desde hace años el principal negociador entre su partido y el Partido Liberal, al que pertenecen Zelaya y Micheletti.
En 2005, Lobo perdió las elecciones frente a Zelaya por haber propuesto la pena de muerte para pandilleros y otros delincuentes que asolaban el país, alejando a muchos votantes en una nación con una fuerte influencia de católicos y evangelistas.
Al igual que el depuesto mandatario, es un acaudalado empresario agrícola y creció en Olancho, donde nació Zelaya. Según analistas, ganó su discurso por su fuerte oposición a la influencia chavista en el país. “Que Chávez no se atreva a meter las narices”, le advirtió el lunes.
La presión de EE.UU.
El gobierno de Barack Obama estaría contactando a varios gobiernos de la región para que reconozcan el resultado de las elecciones en Honduras. Sin embargo, la tarea no es nada fácil, pues su principal aliado en la región, Luiz Inácio Lula da Silva, ya fijó su posición frente al proceso. El Departamento de Estado norteamericano elogió al pueblo hondureño “por el ejercicio pacífico de su derecho democrático a elegir a sus gobernantes”.
El portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly, aseguró: “La participación de votantes parece haber excedido la de las últimas elecciones presidenciales, lo que “demuestra que, teniendo la oportunidad de expresarse, el pueblo hondureño ha visto la elección como una parte importante de la solución a la crisis política en su país”.