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Alguna vez Manuel Zelaya apareció en la televisión hondureña empuñando una guitarra. Sonreía al lado de un hombre que lo acompañaba con un acordeón. “No me amenaces, no me amenaces… Porque estás que te vas y te vas y te vas y no te has ido”. El presidente cantaba los versos de José Alfredo Jiménez y los aplausos, a los que venía adecuándose desde los años 80, cuando hacía campaña para ser diputado del Congreso hondureño, no tardaron en aparecer.
Hoy, cuando los días son aciagos para sus intereses políticos y las elecciones presidenciales que definirán su reemplazo están en marcha, Manuel Zelaya pasa sus días refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, tocando guitarra de tanto en tanto, sin irse, como dice la canción. De salir a las calles, caería preso de la justicia de su país.
Ya son más de cinco meses desde que la promoción de un plebiscito para su reelección le valió la oposición de los poderes estatales, lo que él refiere como “un claro golpe de Estado”. Entre críticas, acusaciones y reclamos, Manuel Zelaya explica por qué firmó el pacto de San José y las razones que a su parecer hacen de las elecciones de hoy un fraude electoral.
A pesar de sus protestas y denuncias, las elecciones presidenciales se celebrarán hoy en Honduras, ¿qué opina?
Es lamentable que Estados Unidos quiera apoyar el régimen de facto y al doctor Micheletti. Las elecciones son un fraude. No hubo libertad, ni igualdad de participación. Tampoco transparencia.
¿Por qué califica de lamentable la posición que tomó Estados Unidos en la crisis?
Porque es la primera vez en la historia de América Latina en la que una dictadura derroca a un presidente. Siempre las elecciones se han convocado como un pacto social con el apoyo de la comunidad internacional. En esta ocasión las están haciendo sólo ellos (el gobierno de facto) y Estados Unidos los está apoyando dejando atrás los principios que requiere la carta democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA).
¿Qué lo motivó a firmar el pacto de San José si aparentemente era tan desfavorable para usted?
El pacto era una salida a la crisis, pero fue violado por el régimen de facto con la anuencia de los Estados Unidos. Ese arreglo conllevaba una solución para el retorno al orden democrático del país. Hice lo que tenía que hacer, no se le puso fecha a la reunión del Congreso, pero sí al acuerdo.
Pero, ¿por qué accedió usted a firmar aun cuando no se había establecido la fecha en la que el Congreso se pronunciaría?
Pensé que el acuerdo debía mantener principios democráticos. En cambio, Estados Unidos hizo todo para hacer fracasar el pacto de San José.
¿Qué es lo que usted critica de la actitud del presidente Barack Obama?
Que en su política exterior para América Latina él está apoyando el retorno de las castas militares al ejercicio de la vida política y civil.
Hay versiones que sostienen que usted firmó el pacto de San José por presiones de Thomas Shannon, quien le habría advertido que ,de no firmar, su hijo sería detenido en los Estados Unidos por narcotráfico. ¿Qué tan cierto es?
No tiene absolutamente nada que ver. Si yo tuviera que firmar el pacto nuevamente, lo volvería a hacer.
¿Hasta cuándo tiene pensado permanecer en la embajada de Brasil?
Hasta que me lo permita el pueblo brasileño.
Hay muchas versiones sobre su regreso al país. ¿De qué manera llegó a la embajada en Tegucigalpa?
Hay muchos hondureños que me ayudaron y se verían perseguidos si yo contara realmente qué fue lo que pasó.
¿Cómo está viviendo actualmente?, ¿a qué se dedica?
Estoy bien físicamente y anímicamente. Por supuesto, estamos sometidos a muchas presiones, pero estamos firmes y espiritualmente fuertes. La verdad, prefiero sentar mis palabras en el tema político.
¿Cómo ha percibido la actitud del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en este caso?
Lula es un demócrata y tiene una posición firme basada en principios morales.
¿Qué va a pasar con usted después de las elecciones?
Nosotros defenderemos la verdad ante la mentira y el fraude. Seguiremos luchando por nuestros derechos. Frente a la herencia de las castas militares, seguiremos condenados a la dictadura.
¿Tiene alguna opinión sobre los candidatos que ahora están en carrera para asumir la presidencia de Honduras?
El problema de Honduras nunca han sido las elecciones ni los candidatos, sino las circunstancias. Las elecciones bajo un régimen dictatorial, sin pacto social, son ilegales, ilegítimas y tienen que ser anuladas.
¿Usted aceptaría que el Congreso lo restituya con la única misión de entregar el poder al ganador de las elecciones de hoy?
No acepto ninguna restitución que implique encubrir un golpe de Estado. En este caso, el Congreso, que falsificó las firmas para destituirme, no está facultado para tomar esa decisión. Ellos rompieron el pacto de San José.
¿Qué fue lo que ocurrió en el Congreso si aparentemente su bancada era mayoría?
En el Congreso recogieron unas firmas a raíz de unas denuncias que eran falsas, involucraron a las Fuerzas Militares y obviamente me sacaron del país. Emitieron un decreto de destitución presidencial que es totalmente ilegal.
¿Qué utilidad hubiera tenido para usted ser restituido antes de las elecciones?
Bajo las condiciones del régimen de facto y de los Estados Unidos no acepto nada. La democracia tiene un principio básico del cual se derivan todos los demás: el pueblo es soberano y es el que finalmente dicta la Constitución. Aquí se ha violentado el mandato del pueblo, que me eligió por cuatro años. Se emitió una orden de captura en mi contra sin juicio. Fue un claro golpe de Estado.
¿Cuáles son los delitos de los que lo acusa la Corte Suprema?
Me acusan de todo lo que uno se pueda imaginar. Tengo 40 órdenes de captura en mi contra.
El presidente Hugo Chávez ha estado muy cercano a usted a lo largo de la crisis. ¿No cree que las elecciones de hoy representan una derrota política para él?
Creo que la derrota sería para el presidente Uribe, quien ha estado aquí (Honduras) más veces que Chávez.
Hasta el momento, en esta zona del continente, sólo Panamá y Colombia han ordenado el regreso de sus embajadores a Tegucigalpa…
Lo único que puedo deducir es que están recibiendo instrucciones de los Estados Unidos.