“We do need more education”

Arturo Guerrero
23 de noviembre de 2018 – 12:00 a. m.

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Los estudiantes colombianos le dieron vuelta canela a Pink Floyd. Así lo evidenció Roger Waters en su concierto bogotano del miércoles anterior. Bajo la constelación de tecnología y con la guitarra terciada, contó que unos líderes de las marchas le habían entregado un cartel.

Lo desplegó a sus espaldas y la multitud leyó las grandes letras en negro y rojo: “We do need more education”. ¿Cómo? ¿Acaso la lírica en inglés no es diferente? En efecto, el célebre coro de la segunda parte de la canción Another brick in the Wall incluye doble negación, a manera de ironía sobre el fracaso del sistema educativo: “We don´t need no education”.

Waters la emprendió contra el reaganismo, el thatcherismo y la pretensión del efecto goteo que predica la economía neoliberal. Apoyó la educación superior para todos los colombianos y fue gráfico al condenar los préstamos estudiantiles, que significan “una vida entera de esclavitud”.

El público se enardeció, levantó brazos y voces. Muchos no fueron contemporáneos del lanzamiento de la canción, que este 30 de noviembre cumplirá 39 años. Tampoco vivieron el estreno de la película The Wall, que en 1982 volvió leyenda la vida del cantante que ahora les habla de “un asunto más cercano a ustedes”, el levantamiento estudiantil de estos días.

No obstante, la perennidad de esa obra del arte cinematográfico habrá grabado en el cerebro de cada uno las escenas de unas máquinas rotatorias que maquilan a los estudiantes como si estuvieran fabricando salchichas.

En el aire frío del estadio quedó flotando, eso sí, el ingenio de los muchachos criollos que, refiriéndose a la educación, sustituyeron el “we don´t need no”, por su contrario “we do need more”. Y lo principal: sin cambiar la cantidad de sílabas necesarias para que la música manara como grito y desquite.

Por supuesto, la canción del muro critica la calidad de la educación, mientras las marchas colombianas luchan en primer lugar por la cantidad de la misma, por el libre y efectivo acceso a ella. Así estamos.

Casi 40 años atrás los británicos tronaban “no necesitamos control mental”. Además, pedían a los profesores “dejar solos a los alumnos”. El país donde había prosperado el liberalismo manchestereano se levantaba contra el adocenamiento de los jóvenes. Transformaba en arte el puño alzado contra una enseñanza útil solamente para las máquinas y la ganancia.

Hoy los muchachos colombianos no desconocen el derecho a tener escuelas y universidades donde se enseñe de modo complejo y crítico. Pero andan trancando el tráfico por algo más elemental, ser admitidos en instituciones públicas cuyos techos no se descascaren, cuyos maestros sean bien remunerados, cuyos costos estén contemplados en el presupuesto estatal como un derecho universal.

Por eso reclaman más educación, por eso le cambian el coro a Pink Floyd, por eso reciben comprensión de parte de las estrellas del rock, que no se vuelven viejos, que con tres palabras lo dicen todo, que cuando cantan elevan el estandarte de una humanidad que araña el lado oscuro de la luna.

arturoguerreror@gmail.com

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