Cuando llueve sobre mojado

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Venezuela está atravesando simultáneamente por tres críticos acontecimientos: el primero es el desplome en los precios internacionales de petróleo, el segundo es la vertiginosa caída en su producción de crudo y el tercero es el desabastecimiento interno de gasolina. ¿Qué es lo que está pasando en el vecindario?

Los precios del petróleo tienden a bajar porque el mercado está sobreofrecido y parece ser que lo estará hasta que haya una sostenible recuperación de la economía mundial. Contrario a lo que muchos pronosticaban, ni los conflictos en Oriente Medio (muy especialmente con Irán), ni los angustiosos llamados de la OPEP para reducir producción, han disminuido la oferta. “La fuerte producción en Estados Unidos, junto al aumento de producción de Arabia Saudita y Rusia, está empezando a afectar los equilibrios del mercado de petróleo”, dijeron analistas.

El segundo problema de Venezuela es que ha disminuido de manera dramática su producción de crudo. En apenas cinco años y medio que lleva en el poder, el régimen de Maduro ha destruido el sector y, ya sea por su propia iniciativa o bajo presión de los cubanos, ha puesto en manos de militares como el general Manuel Quevedo la industria petrolera que le aporta el 96 % de los ingresos al país. Los militares inexpertos (que por diferentes motivos han encarcelado a más de 50 gerentes de Pdvsa que son los que saben del negocio petrolero) en parte por su propia incompetencia y/o falta de repuestos, inversión y mantenimiento, han visto la producción bajar a casi 1.200.000 barriles diarios. Al paso que va la caída en la producción petrolera, Venezuela se quedará a finales de año sin barriles de crudo para exportar, lo que obligará al país fundador de la OPEP a abandonar este club tras 58 años de su creación.

El tercer problema es que, a raíz de la crisis de producción, el suministro de gasolina en Venezuela se ha reducido de manera dramática. Parte de los problemas económicos del país recaen en unas distorsiones absurdas de los precios internos en que, según reciente artículo de Reuters Thompson, por el mismo precio que uno puede comprar un kilo de queso, se puede llenar el tanque de un carro 20.000 veces. Esta idiotez por supuesto incentiva el contrabando y el uso irracional de la gasolina.

Se preguntará el lector, ¿en qué nos afecta a los colombianos el que se agrave la situación económica y social en Venezuela? El que llueva sobre mojado nos afecta de manera grave en dos aspectos: el primero es que a medida que se acelere el deterioro de la economía, se va a acelerar la emigración. Y si bien Colombia ha hecho notables esfuerzos por recibir a nuestros hermanos venezolanos, hay límites económicos y físicos para poder brindarles un mínimo de ayuda. El capital humano que nos llega de Venezuela, como lo señaló el Banco Mundial, puede ser de inmenso beneficio a mediano plazo, pero a corto plazo exige gastos e inversiones que difícilmente podemos asumir.

El segundo problema es que las posibilidades de un conflicto aumentan. La salida obvia de Maduro a los crecientes problemas económicos y sociales que enfrenta es crear una distracción internacional. Un conflicto fronterizo es el candidato natural.

Apostilla: La “barras bravas” de la izquierda, incluyendo el ala terrorista, en lo que están es midiendo el aceite al Gobierno. Toda debilidad de la administración será usada en su contra durante los próximos cuatro años.

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