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A menos de una semana de haber asumido la Vicepresidencia de la República, Germán Vargas Lleras empezó a armar el proyecto que lo convertirá, en palabras del presidente Juan Manuel Santos, en el “gran ejecutor” de infraestructura, vivienda y saneamiento básico. Un proyecto que depende, en buena medida, de la reforma a las funciones administrativas de la Presidencia en la que ya trabaja el Alto Gobierno y que promete tener repercusiones en el mundo político.
Entre hoy y mañana, el vicepresidente sostendrá reuniones con los ministros de Vivienda, Luis Felipe Henao, y Transporte, Natalia Abello, para definir un plan de ejecución para el próximo cuatrienio. El próximo viernes le presentará al Ministerio de Hacienda esta propuesta con el objetivo de buscar la financiación que permita realizar la mayoría de las grandes obras. Dentro de esas posibilidades de financiación, dio a entender el vicepresidente, estaría la enajenación del 10% de Ecopetrol.
Ese plan de infraestructura que el Gobierno anuncia como prioritario tiene que ver con la ejecución de la primera fase de las autopistas 4G (de cuarta generación), la adjudicación de la segunda fase, un programa de rehabilitación de las vías terciarias y secundarias de todo el país (según cifras de Vicepresidencia, hoy sólo el 4% está plenamente pavimentado), la construcción de las autopistas Pacífico I y II, Caribe, Oriental y Puerto Salgar-Girardot, y la habilitación para la navegabilidad de los ríos Magdalena y Meta.
Con el fin de lograrlo, el jefe de Cambio Radical pretende vigorizar la Comisión de Infraestructura a la que pertenecen los ministros de Vivienda y Transporte, Henao y Abello, que son dos cabezas visibles de su partido en el gabinete Santos.
No es un secreto, y así se dice en los mentideros políticos, que uno de los grandes acuerdos a los que llegaron Santos y Vargas Lleras desde tiempos electorales es que este último se convertirá en la cabeza visible de los saltos en infraestructura y que, en parte, para poder ejercer ese liderazgo le fueron otorgadas esas dos carteras a Cambio Radical.
Pero, además de asumir la Comisión de Infraestructura, el vicepresidente también tomará la representación del Gobierno en la Comisión de Proyectos Estratégicos de Interés Nacional (integrada también por los ministerios de Infraestructura, Minas y Medio Ambiente), un papel que, hasta ahora, correspondía a la Presidencia y que, con la reforma prevista, quedaría en manos de la Vicepresidencia.
Con esa transformación de las funciones administrativas de la Casa de Nariño que el presidente Santos y sus colaboradores más cercanos ya están planeando, algunas de las funciones que cumple la Vicepresidencia pasarán a la Presidencia y otras seguirán bajo la administración de Vargas Lleras. Precisamente, algunas de las que permanecerán están relacionadas con la coordinación de asuntos de consulta previa, licencias ambientales y relaciones con minorías étnicas que, asegura, tienen frenados grandes proyectos.
A partir de esta reestructuración, y con el plan de la infraestructura, queda claro el papel que tendrá Vargas Lleras en el gobierno que recién comienza. A diferencia de vicepresidentes pasados, los asuntos de derechos humanos (que seguramente pasarán al despacho presidencial) no serán su prioridad.
La infraestructura, el salto en materia de competitividad que prometió el Gobierno durante la campaña, se convertirá en el trampolín de un modelo de gerencia conducido por un líder que no se limitará a ser un pasajero y de quien se conocen sus ambiciones políticas. Habrá que ver si el protagonismo que seguramente adquirirá es tolerado por otros oficialistas que piden pista dentro de la plataforma de gobierno.