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Miedo en Táchira

La situación no se normaliza. Caracas pone en marcha planes de seguridad con 15.000 efectivos en cinco estados.

05 de noviembre de 2009 – 06:29 p. m.

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Para el gobierno venezolano, la inseguridad que sacude la frontera no es espontánea y responde a una estrategia elaborada en Washington y ejecutada por Bogotá. Así lo aseguró el jueves el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, en una entrevista con la Agencia Bolivariana de Prensa (ABP). No es la primera vez que el gobierno lanza esta acusación: el pasado 27 de octubre el presidente Hugo Chávez hablo de una conspiración en su contra.

Las palabras de Maduro no pasaron inadvertidas, pues, en simultánea, el ministro venezolano de Defensa, Ramón Carrizález, anunció a través de un canal local dos operaciones con las que desplegará 15.000 efectivos de las Fuerzas Armadas hacia las fronteras con Colombia y Brasil.

La primera, Sierra 21, tomará lugar en la Sierra del Perijá y su objetivo principal es “evitar que las organizaciones criminales traspasen el fenómeno de la violencia a nuestro territorio”, en palabras de Carrizález, quien añadió que realizarán también operaciones antinarcóticos.

La segunda, Oro Azul, busca proteger las amplias reservas de coltán en los estados de Amazonas y Bolívar, limítrofes con Brasil. Según ABP, ambos planes hacen parte de la ‘Operación Centinela’, puesta en marcha hace unos meses.

En su entrevista, Maduro ahondó sobre el supuesto plan de la Casa Blanca: “Trata de desestabilizar a Venezuela por la vía de la violencia, el sicariato, el incremento de la criminalidad en la frontera y en las principales ciudades del país”. El funcionario precisó que el arma utilizada “son los paramilitares”, que cuentan con la complicidad de opositores al Gobierno, “especialmente de César Pérez Vivas”, gobernador del estado Táchira , donde la situación sigue siendo caótica y preocupante.

“Los comerciantes se sienten en un estado de sitio, sólo el 50% de la gente abrió sus tiendas, las escuelas están cerradas, la gente tiene miedo”, le contó Franklin Vivas, corresponsal de Globovisión, a El Espectador.

El temor creció por un enfrentamiento de un grupo armado sin identificar con la Guardia venezolana. Según el periodista, en la confrontación falleció un presunto paramilitar relacionado con el asesinato de los dos guardias venezolanos el lunes pasado; en el lugar se encontraron las armas de los oficiales.

Al mismo tiempo, autoridades de Venezuela informaron que detuvieron a 90 indocumentados colombianos que viajaban en tres buses por el estado de Barinas.

El general Vladimir Padrino, jefe militar de la zona, le dijo al canal estatal Venezolana de Televisión que el caso fue puesto en manos de la Fiscalía venezolana, que es la encargada de investigar y aportar las explicaciones a las que haya lugar. Según el militar, no se descarta que este suceso esté relacionado con la detención, a principios de la semana, de otros cuatro indocumentados colombianos armados.

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