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Las inundaciones provocadas por la ola invernal en el departamento de Córdoba no solo han dejado miles de personas damnificadas. También han afectado a perros, gatos, caballos, ganado y fauna silvestre que quedaron atrapados entre las aguas, sin posibilidad de escapar. Algunos han sido hallados sobre techos, aferrados a escombros o esperando en medio de la devastación.
Muchos de estos animales han sido rescatados gracias a la labor de los equipos de socorro y de ciudadanos voluntarios que han actuado para proteger sus vidas. Por primera vez, además, están siendo atendidos como sujetos dentro del sistema oficial de gestión del riesgo. Esto se debe a la Ley 2474, sancionada el 9 de julio de 2025, que modificó la Ley 1523 de 2012 e incorporó a los animales (domésticos, de compañía y fauna silvestre) dentro de la política nacional de gestión del riesgo de desastres.
La autora de la iniciativa, la senadora Esmeralda Hernández, explicó que el proyecto surgió tras identificar un vacío en el marco normativo vigente. “Cuando revisamos cómo se definía una calamidad o una emergencia, se hablaba de personas y de bienes materiales, pero en ninguna parte se mencionaba la palabra animal”, señaló en entrevista.
Esa omisión contrastaba con lo que ocurría en el terreno. Hernández recordó que en emergencias anteriores muchas familias no podían evacuar con sus mascotas, lo que generaba un drama social y ambiental. Por ejemplo, en 2023, cuando se ordenó la evacuación de familias ante una posible erupción del volcán Nevado del Ruiz. “A la gente no le permitían salir con sus perros o gatos. Tenían que dejarlos en la zona de riesgo, expuestos no solo al desastre, sino a morir por inanición o falta de agua”, explicó.
La situación también afectaba a animales destinados a actividades productivas, como vacas, cerdos o gallinas.
Bajo esa premisa, la nueva ley reconoció formalmente a los animales como sujetos de atención y ordenó desarrollar protocolos específicos para su rescate, evacuación, atención médica, alimentación y eventual retorno a sus familias o a su hábitat natural.
¿Qué establece la Ley 2474 de 2025?
La norma dispone que los animales deben ser incluidos en la estructura, los instrumentos de planeación, los sistemas de información y los mecanismos de financiación del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.
Además, ordena que en un plazo máximo de seis meses desde su promulgación, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) coordine la elaboración de protocolos sectoriales con enfoque de bienestar y protección animal.
Entre las medidas previstas se encuentran procedimientos de evaluación y rescate, mecanismos adecuados de transporte, atención veterinaria de emergencia, suministro de alimento, alojamiento temporal, reubicación y disposición final en caso de muerte.
La ley también establece que, dentro del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo, se destinen recursos para la atención de animales en todas las fases de la emergencia. Hernández subraya que el sistema no está compuesto únicamente por la UNGRD. Las alcaldías, gobernaciones, organismos de socorro como Defensa Civil y bomberos, la fuerza pública, así como la sociedad civil y el sector privado, hacen parte del engranaje de atención ante emergencias.
No obstante, la implementación de la Ley 2474 de 2025 aún enfrenta varios retos. Uno de los principales es la construcción de sistemas de atención específicos para fauna silvestre, un campo en el que todavía no existen protocolos definidos ni rutas claras de actuación.
La preocupación es mayor en el caso de especies terrestres como serpientes o pequeños mamíferos, que durante las inundaciones suelen refugiarse en árboles y, una vez baja el nivel del agua, quedan atrapados sin mecanismos establecidos para su rescate o manejo. “No es lo mismo evacuar un perro que una vaca o un animal silvestre. Cada especie requiere protocolos distintos”, explicó la senadora.
Córdoba, la primera gran prueba
Las inundaciones en Córdoba representan la primera gran emergencia cubierta por la nueva ley. Hernández considera que ha habido avances significativos. “Es la primera vez que se ve una respuesta tan visible de atención a animales”, afirmó.
Aunque aún no existen cifras oficiales, los reportes en terreno hablan de miles de animales evacuados. La magnitud de la tragedia se hace más evidente a medida que bajan las aguas, especialmente en el caso del ganado, cuyo rescate resulta más complejo.
Desde la UNGRD también se han difundido llamados solidarios. La entidad informó sobre 23 perros adultos y algunos geriátricos que buscan hogar tras las inundaciones en San Pelayo, Córdoba. Muchos animales lograron reencontrarse con sus familias, pero otros fueron abandonados o se extraviaron y hoy esperan adopción.
En paralelo, se han implementado cambios prácticos inéditos. Durante esta emergencia, se incluyó alimento para animales dentro de los kits de ayuda humanitaria entregados a las familias damnificadas, algo que históricamente no ocurría. Además, se han recolectado toneladas de concentrado con apoyo institucional y ciudadano.
La dimensión pedagógica también ha cobrado relevancia. En un simulacro nacional realizado el año pasado, por primera vez se incorporaron protocolos para la evacuación de animales de compañía en caso de sismo, con recomendaciones sobre cómo preparar botiquines con insumos veterinarios, identificar puntos de encuentro y anticipar comportamientos de mascotas como los gatos, que suelen esconderse ante situaciones de estrés.
Para Hernández, la gestión del riesgo es una responsabilidad colectiva. “No es una obligación exclusiva del Estado. Todos debemos ser solidarios”, afirmó.
Las inundaciones en Córdoba han evidenciado que los animales también son víctimas de los desastres naturales. La Ley 2474 de 2025 busca que esa realidad deje de ser invisible y que, en futuras emergencias, la protección abarque a todos los seres que habitan el territorio.
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