Pazaporte

Desconcierto

Gloria Arias Nieto
13 de noviembre de 2018 – 12:00 a. m.

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Si es cierto lo que dice Saramago y “la vejez empieza cuando se pierde la curiosidad”, los colombianos seremos los centenarios más jóvenes del mundo.

Curiosidad —por decir lo menos— despiertan las contradicciones y confusiones entre Duque candidato, Duque presidente y Duque lozana estrella del Centro Democrático. Sentimos curiosidad de saber qué le pasará a Colombia, en medio de este sándwich de ambigüedades entre los que proponen y los que disponen. Cómo hicieron para embolatar el mandato popular contra la corrupción, y por qué se pretende tapar el hueco fiscal con el hueco alimentario de los más pobres.

Cómo no sentir urgencia de saber si nos han tramado con dobles libretos, en estos 100 días de paradojas y contravías…

Cada vez se ofrece a los gremios más medidas para privilegiar a los privilegiados y eso tiene muy felices a los muy ricos. Pero la gente de a pie (o de carro, mas no de jet) está dolida, frente a una gran estantería nacional donde se guardan juegos amañados y monopolios previamente establecidos.

Este no ha sido un gobierno con brotes de vehemencia ni agresividad explosiva, y eso está bien. Pero es raro que mientras los más autoritarios fungen de redentores salvapatrias, los de rostro bonachón —entre canto y guitarra, entre vallenato y reguetón— proponen con tono calmado medidas durísimas que atentan contra la población más vulnerada.

Parecería que la principal oposición viene del mismo partido de gobierno, y de quienes le endosaron a un temible postor el poder, la camisa y la conciencia.

Demasiadas cosas importantes se han salido de cauce: la búsqueda de la equidad social está contra el piso, y lo político más parece un sainete de camaleones. Las medidas económicas son la versión financiera de una boa constrictor. Después de ocho años de esfuerzo y ocho millones de víctimas, la paz ni se nombra, y un remedo de seguridad que no convence se pasea hinchada y prepotente, como una corte de emperadores en un barrio de invasión.

Cien días y todavía no sé si Duque y Uribe nos están engañando, si ellos se están desencantando mutuamente o si cada uno consigo mismo está vuelto un costal de anzuelos, y por eso no les alcanza la tarde para desmentir lo que hacen sus pupilos en la mañana.

Y otro costal peligroso es en el que pretenden echar indiscriminadamente a los muy distintos actores de las manifestaciones de la semana pasada. Es preciso establecer hasta dónde llegaron los universitarios y dónde empezaron los delincuentes, y comprender que unos y otros no pueden recibir lo mismos manejos. Bien haría el presidente concediéndoles a los estudiantes empatía y tiempos, como los dados a Maluma. Y recemos para que no se le ocurra nombrar al artista de los cuatro babys ministro de Educación o consejero presidencial para la equidad de la mujer. Después de las designaciones de Ordóñez, Pachito y Viviane Morales, solo faltaría el Pretty Boy en el llavero de despropósitos, y quedar “felices los cuatro”.

Ojalá los segundos 100 días —y las noches que llegan— nos demuestren que este presidente vital, sereno y desconcertante es capaz de liderar el rumbo social y político de Colombia. Y en lo económico, mejorar las arcas del país, sin aumentar el riesgo para la seguridad alimentaria de los más pobres, ni reventar en un suicidio social el precario bienestar de la clase media.

ariasgloria@hotmail.com

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