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EN BUENA HORA Y DE MANERA O-portuna, quien será nuestro Presidente hasta el 7 de agosto a las 2:59 de la tarde le puso el cascabel al gato con la denuncia y las evidencias de los campamentos-resort de las Farc a pocos pasos de nuestra frontera con Venezuela, haciéndole de paso un inmenso favor a su sucesor y evitándole que de entrada revelara la doble moral que ha caracterizado al dictador Chávez.
Y como era de esperarse, el chafarote se fue por las ramas vociferando contra las supuestas bases gringas en territorio colombiano y tendiendo —ese sí— una cortina de humo ante su hambriento y desesperado pueblo con los fantasiosos presagios de una supuesta invasión colombiana a su territorio.
El hambre, la escasez, el desespero, los tapabocas y mil incomodidades e injusticias con que viene sometiendo a los venezolanos es una bomba de tiempo que necesita desviar, y qué mejor que inventarse ese peliculón que nadie le cree.
Como tampoco nadie le cree que no sepa, que no haya auspiciado y que no tiene escondida a buena parte de la cúpula guerrillera que ha asolado a Colombia en los últimos años.
Tratando de comprar tiempo ha decidido entonces echarle al nuevo gobierno de nuestro país un salvavidas a todas luces imposible: ¿Acaso olvida lo que Santos como columnista de El Tiempo “le cantó” años atrás? ¿Acaso ya no recuerda lo que a su vez le decía a Santos en sus eternas catilinarias de su repetitivo Aló Presidente?
Y resulta que ahora el canciller Maduro —que por cierto está bien biche— exige al nuevo gobierno una rectificación a fondo de lo dicho por el presidente Uribe.
¿Acaso está loco el canciller venezolano? No sabe, por ejemplo, que el nuevo embajador en Washington es el actual ministro Silva Luján e ignora que Uribe y Santos están de pipí cogido en esto de las relaciones con Venezuela?
¿Pretende pues que Colombia diga que no hay campamentos de las Farc y que Venezuela es un aliado de nuestra democracia? Mal, muy mal está el gobierno vecino porque lo que va a recibir Venezuela no es una rectificación sino una ratificación. Así será y ya lo verán.