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La elección del Contralor y del CNE no es un asunto menor

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UNA DE LAS FUNCIONES DEL CONgreso de la República es elegir a algunos altos dignatarios del Estado.

Entre ellos están el Contralor General de la República y los miembros del Consejo Nacional Electoral. El primero, deberá ser elegido de una terna integrada por candidatos presentados a razón de uno por la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado antes del próximo 20 de agosto por el Congreso en pleno. Y, los segundos, nueve en total, deberán ser postulados por los partidos políticos y elegidos mediante cifra repartidora por el Senado en el curso del próximo mes.

Estas elecciones son de gran importancia, por tratarse de la cabeza del máximo órgano de control fiscal del Estado y de la suprema autoridad de la Organización Electoral, respectivamente. Es decir, de funcionarios que tienen bajo su responsabilidad garantizar el cumplimiento de las disposiciones de la Constitución y la ley sobre dos temas centrales para la democracia, la preservación del Estado Social de Derecho y buen gobierno: el control al manejo de los recursos y bienes de la Nación y el ejercicio de los derechos electorales y de participación.

Pero además, porque de la manera como se desarrollen estas elecciones y de sus resultados, la opinión pública va a poder hacerse una idea más clara sobre la naturaleza y fortaleza de las alianzas políticas en el Congreso, las relaciones entre éste y el Ejecutivo, el papel de la oposición y la voluntad de los diversos sectores de contribuir a recuperar la legitimidad del Congreso de la República, tal como lo expresó su nuevo Presidente en su discurso de posesión. Si bien no se puede desconocer el origen político de los electores, éste no puede ser el factor determinante en la decisión. Tanto el Contralor como los Magistrados del CNE deben ser personas de las más altas calificaciones profesionales, éticas y morales y ser una garantía para todos los colombianos, independientemente de sus preferencias partidistas.

Desafortunadamente, no siempre en el pasado estas elecciones se dieron en un marco de transparencia, y con frecuencia primaron los criterios políticos sobre los de idoneidad, integridad y probidad de los candidatos, con consecuencias evidentes sobre la gestión de los elegidos y la credibilidad en sus instituciones. Por eso, como lo hizo en el pasado con la elección de magistrados de la Corte Constitucional y del Fiscal General, ahora Elección Visible, proyecto liderado desde la Sociedad Civil por el Instituto de Ciencia Política, la Corporación Excelencia en la Justicia, la Misión de Observación Electoral y Transparencia por Colombia, le hace un llamado a los nominadores, al Congreso de la República y a los candidatos, para que el proceso se desarrolle de cara al país. Y a la ciudadanía y a los medios de comunicación, para que lo vigilen y en caso de encontrar irregularidades, las denuncien.

La elección del Contralor General y de los miembros del CNE no es un asunto menor y es una oportunidad para que el nuevo Congreso demuestre si está dispuesto a elegir a funcionarios independientes, con las mejores calificaciones y dejar atrás las transacciones políticas y burocráticas. Amanecerá y veremos.

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