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El 15 de diciembre vence el primer plazo para que la mesa que concierta el salario mínimo defina la cifra de incremento para el próximo año. Algo clave, si se tiene en cuenta el coletazo que ha tenido la inflación en el bolsillo de los hogares colombianos.
Hasta el momento el gobierno, representantes de empresarios y trabajadores han recibido los insumos macroeconómicos para razonar esta cifra. Parte de estos han sido el PIB, la inflación, el mercado laboral y la productividad, entre otros que han sido aportados por el DANE, el Banco de la República y expertos en economía invitados a la mesa.
Con las cuentas claras, tanto empresarios como trabajadores tienen los insumos necesarios para definir lo que consideran un incremento justo para el salario mínimo.
Tras la cita de hoy, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Fabio Arias, detalló que se reunirá con los demás sindicatos que conforman el Comando Nacional Unitario para examinar todas estas cifras y así construir una propuesta que apunte a recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores. Es decir, todas las centrales obreras presentarán una propuesta unificada.
Se espera que lo propio adelanten los empresarios, quienes se reunieron con la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, una vez se levantó la sesión de este lunes.
En suma, se espera que el martes cada uno destape sus cartas, para así conocer qué tan cerca o alejados están empleadores y empleados, en medio de esta concertación.
¿Qué se espera?
Más allá de una negociación, el espíritu que ha manifestado la mesa es de concertación, es decir, la de construir en conjunto una cifra que beneficie no solo a los trabajadores que dependen del salario mínimo, sino a todo el mercado laboral.
El cálculo del incremento tiene un alto nivel de detalle, pues si es muy alto, según lo explicado por los empresarios, se encarecen los costos de producción, lo que a su vez deriva en una afectación a la capacidad de contratación de las empresas (menos empleos); mientras que si se sube poco se afecta el poder adquisitivo, lo que a la larga golpea la demanda y, por ende, a las ventas de las empresas.
Sin embargo, hay índices que permiten ver por dónde se fijaría el alza del salario, pues en los últimos años se ha buscado lo que se conoce como un aumento real, es decir, un incremento que esté por encima de la inflación.
Por ejemplo, el año pasado con una inflación que rondaba el 13 % se dio un incremento del 16 %, es decir, se dio un incremento real de tres puntos porcentuales. Si la proyección del Banco de la República es que este año la carestía cierre por el 9,8 %, se esperaría ver un incremento por encima del 10 %.
Es por lo anterior que para las centrales obreras es inaceptable que la mesa concerte un incremento que no sea de dos dígitos, por lo que desde ya se sabe que la carta que jugarán será superior a un 10% u 11 %.
A esto habría que sumarle la productividad, pero la mesa aún no ha llegado a un acuerdo sobre cuál de todas las que mostró el DANE para el tercer trimestre del año resulta apropiada. Unos se inclinan por la Productividad Total de los Factores (PTF), que registró un crecimiento negativo del -1 %, mientras que otros (como las centrales) recomiendan la productividad por otra trabajada, que consolidó un repunte del 0,76 %.
Según lo explicado por el presidente de la CGT, Percy Oyola, en la discusión también se pretende incluir elementos que están afectando el bolsillo de los trabajadores, pues parte de los propósitos de la mesa es el de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores.
Es por esto que se espera que en los próximos días, además del incremento, se busquen soluciones para que el aumento del precio de los combustibles, los servicios públicos y el precio de los medicamentos (entre otros costos), sigan erosionando los ingresos de los trabajadores, más allá de si estos devengan o no un salario mínimo.
Este aspecto también es relevante, incluso hay quienes consideran que supera al del incremento del mínimo, si se tiene en cuenta que en Colombia apenas uno de cada diez trabajadores devenga este salario, mientras que el 47,1 % menos de uno.
Con la aún galopante inflación cualquier medida que proteja el poder adquisitivo es bienvenida, por lo que en los próximos días podríamos conocer noticias sobre nuevas fórmulas y estrategias que apunten en esta dirección; tal y como ocurrió el año pasado, con la desindexación de algunos cobros del salario mínimo.
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