No la monten más

Luis Carlos Vélez
05 de noviembre de 2018 – 12:00 a. m.

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La nueva reforma tributaria es un esperpento. El solo hecho de intentar ponerle otro nombre, Ley de Financiamiento, para disfrazarla, exagera todos sus rasgos grotescos.

La reforma, para empezar a llamar las cosas como son, aunque busca generarle más dineros a un Estado con necesidades, no lo hace de la mejor manera, simplemente porque la evasión no está en los bolsillos de los consumidores, que en gran parte ya son contribuyentes, sino que está en las arcas los evasores que no pagan impuestos.

La verdadera tarea por hacer en Colombia está en meter en cintura a los ilegales y formalizar a los que aún operan en la sombra. Ahí está la verdadera ampliación de la base tributaria. Por lo que no deja de ser un gran reconocimiento a la ineptitud del Estado el tener que recurrir consistentemente a la familias colombianas que ya hacen la tarea, para que sigan sacrificándose por un país que poco los considera.

El ejemplo básico está en el de una familia que vive en la ciudad, tiene dos hijos, una deuda hipotecaria y paga su vehículo a cuotas. Es decir, depende del trabajo de los padres y su salario mensual. Esa familia probablemente tiene a los niños en colegio privado, porque la educación pública no está al alcance de donde viven y porque además quieren algo mejor; tiene medicina prepagada, porque el servicio de la EPS es deficiente y además gasta horas para llegar a su lugar de trabajo o estudio, porque los trancones y la falta de transporte público masivo hace de sus desplazamientos una pesadilla. Esa familia, lejos de ser rica, que vive mes a mes, y que ya compensa de su propio bolsillo las ineficiencias del Estado, es la que nuevamente tendrá que apretarse más con esta reforma.

Mucho más acorde con el discurso con el que se hizo elegir y tras los más de once millones de votos que obtuvo la consulta anticorrupción, este Gobierno no debería tener como primera opción ahogar más a la clase media, más bien debería meter en cintura a los corruptos, gastar menos y hacer un frente nacional por la legalización de todos los negocios que hoy, ya sea por tamaño, poder de convocatoria electoral o capacidad de violencia, nadie quiere tocar.

En su primera entrevista a La FM como candidato, el ahora presidente Iván Duque contestó a nuestra primera pregunta que precisamente fue sobre el IVA: “Vamos a eliminar el derroche, promover la inversión, bajar los impuestos, reducir gastos innecesarios y, por esa vía, mejorar la inversión acumulada y mejorar los salarios de los trabajadores en Colombia”.

Esta reforma tributaria hace todo lo contrario: eleva los impuestos y, vía inflación, que es lo que termina pasando cuando se le ponen más tributos a la canasta familiar, deteriora los salarios de los trabajadores en Colombia. Por favor, presidente, no se la monten más a la clase media del país.

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