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El 17 de junio de 2018, en su discurso de aceptación de la derrota en la segunda vuelta presidencial, Gustavo Petro sentó las bases de la gran victoria de la izquierda del pasado domingo. Además de reconocer el triunfo de Iván Duque, dio las pinceladas de lo que se venía en el cuatrienio: “Aplazamos cuatro años este intento. Las primeras tareas, consolidar este movimiento”. Además, dio a conocer que la estrategia pasaba por ser oposición desde la curul que le correspondía como segundo: “Al Senado de la República vamos a volver no a hacer lo que hicimos en el pasado, no a ver cómo se negocian los articulitos, sino para dirigirnos desde ahí al país, para recorrer una y otra vez las plazas públicas. Acá tendríamos que hacer un pacto entre los 8 millones de electores: ya dejen la tristeza, vivimos un momento, ya sabemos de los que fuimos capaces”.
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Al retomar las palabras de Petro de las pasadas elecciones legislativas y de consultas presidenciales de 2022, se evidencia que el objetivo de la izquierda se ha venido logrando en gran manera. Tienen el candidato más votado de dichas consultas , lo que los ubica como los más opcionados para llegar a la Casa de Nariño, y el movimiento que los agrupa en su mayoría, el Pacto Histórico, sacó una de las mejores votaciones para el Congreso, 41 curules. En tan solo cuatro años, este sector de la izquierda aumentó tres veces su participación, pues figuraba antes con 14 curules -15 si se cuenta la de Manguito-. El camino para no ser solo una bancada conjunta entre Decentes y el Polo, sino una de las fuerzas más determinante en el Congreso, se construyó sobre diferentes cimientos.
Tanto expertos como miembros elegidos de esta convergencia política apuntan a que gran parte del éxito vino del contexto. Sin paro nacional, movilización social y descontento generalizado no se habrían obtenido los resultados de este domingo. “Los cambios políticos obedecen a los cambios sociales anteriores. Es resultado de haber interpretado de mejor manera las demandas de la movilización social que venía acumulándose durante el gobierno de Duque. El Pacto Histórico es hijo de la movilización”, comentó el representante David Racero. La investigadora Nadia Pérez también calificó el contexto como la principal razón de la victoria: “El Pacto y Petro lograron capitalizar el descontento social, económico y político desde la llegada de Duque. Hablamos de Duque porque es un presidente que no goza de popularidad”.
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Y es que no es solo el descontento social generalizado, sino que ayudó el que Duque tenga la popularidad por el piso, al igual que buena parte del uribismo. “Uribe comenzó a desgastar su capital al regresar a la política. A la medida que se ha hundido el uribismo, se han fortalecido sus antagonistas”, comentó Juan Federico Pino, docente de Flacso Ecuador. El senador Iván Cepeda también apuntó a este factor como determinante: “El discurso y el programa del uribismo han sido monótonos y no han respondido las necesidades del país. Hay un deterioro de la propuesta del uribismo y del Centro Democrático”.
El segundo factor es el mismo Petro. Varios lo ven como el gran arquitecto del Pacto Histórico, de la mano de Iván Cepeda, María José Pizarro, entre otros. Incluso, al recordar sus palabras de hace cuatro años se puede evidenciar que ya hablaba de hacer un pacto. En palabras de Pino, Gustavo Petro logró “un importante posicionamiento” en estos cuatros años. Aprovechó la curul que le pertenecía como segundo de las elecciones presidenciales para abrogarse la imagen de ser el “opositor principal contra el Gobierno”, lo que le habría permitido mantenerse vigente. Con este alto capital político que logró cultivar sobre su nombre, no solo supo aprovecharlo en la consulta, sino que lo endosó a las listas de Cámara y Senado: “Soy Petro, Soy Pacto”.
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“Gustavo Petro logró presidencializar la elección y sumar esta lista sobre su nombre. Sembró la idea de apoyar la lista era apoyarlo a él. No hubiéramos tenido un éxito tan grande si no estaba la candidatura de Petro. El jaló las listas”, fue el comentario del profesor de ciencia política Yann Basset. El representante David Racero añadió en este tema que reconoce que en un primer momento hubo molestia por la prelación de las consultas sobre las elecciones legislativas, pero al fin y al cabo los “favoreció”: “Él hace cuatro años no era el favorito. Hoy es muy incidente su imagen. Él puso la agenda y su liderazgo nos representó. Hubo un gran liderazgo que empujó las listas”.
El tercer factor sería la capacidad de alianzas que hubo en el Pacto Histórico. En primer lugar, fueron capaces de congregar a una izquierda que, como comenta el profesor Basset, tiende a “dividirse por dos”. Iván Cepeda también señaló este tema como un factor: “Hemos tenido una política coherente de buscar la convergencia y la alianza de los que son afines. Siempre he tenido la tesis de que la única manera de que las fuerzas de izquierda logren una transformación es unirsey crear un gran frente”. En este punto destacó que no solo fue unidad de partidos, sino de movimientos sociales, “es nuevo este rasgo”. Nadia Pérez también apuntó a este factor, debido a que incluyeron “los más cercanos al petrismo y hasta los sectores que le podían poner votos.
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Como dice Pérez, las alianzas también se hicieron con los que ponen votos y eso incluyó a Roy Barreras y Armando Benedetti. Aunque al principio criticada la inclusión, su presencia habría sido fundamental para el resultado. Sin embargo, no hay consenso en el papel que jugaron. Para el politólogo Andrés Dávila, incluirlos implicó asegurarse “un caudal electoral que les funcionan cada cuatro años”. Basset no consideró que pusieran tantos votos, sino que tenerlos como aliados “contribuyó a suavizar la imagen de Gustavo Petro” y de las listas. Varios del Pacto coincidieron en que ambos políticos llegaron para “aportar su conocimiento” en los temas políticos.
Los próximos “rounds”
Aunque la izquierda tuvo una jornada exitosa este 13 de marzo, apenas sería el primer episodio de una pelea a varios asaltos. Ahora tiene que definir qué pasará con el cargo de la Vicepresidencia. De acuerdo con Yann Basset, es de destacar la votación lograda por Francia Márquez, pero puso en un gran predicamento a Petro. “Se vuelve un problema, porque hay presión para que sea la fórmula vicepresidencial y no le sirve, porque su estrategia es buscar el apoyo de los liberales”. Esto, según el experto, hace que deban buscarle un lugar a Márquez, ya que “no puede pasarse por alto” y “no pueden perderse sus votos”. Sobre este asunto no quisieron hablar en el Pacto Histórico. Iván Cepeda solo se manifestó para decir que posiblemente este martes se defina el tema.
El otro reto pasaría por revalidar los resultados de este 13 de marzo e incluso tratar de ahondar en ellos. El politólogo Andrés Dávila hizo énfasis en que es uno de los mejores resultados de la izquierda en su historia, pero recordó que al Centro Democrático le fue mucho mejor apenas llegó al Congreso en 2014. “Hay una euforia excesiva y se están haciendo sumas gratuitas. El Congreso sigue siendo de centroderecha en su gran mayoría, aunque ahora con una significativa presencia del Pacto Histórico”. En esto, agregó que la izquierda no debería “celebrar tanto” la victoria de Petro del domingo, pues “necesita tres veces los votos que tiene hoy” para sacarlo presidente y se tiene que enfrentar a una derecha herida al ver los resultados que obtuvo el Pacto Histórico, que ahora es su gran rival político.