
La joven, de origen latino participó varias veces en Miss California, con la intención de ganar y competir en el concurso de belleza más importante de Estados Unidos, sin embargo el destino parecía empecinado en negarle ese deseo.
Tras varios intentos sin pena ni gloria, pero intacta en su determinación, la modelo de 24 años no se rindió, se mudó de estado y conquistó el título de Miss Estados Unidos en junio del año pasado. Hoy figura como una de las rivales más fuertes de Miss Colombia, la gran favorita de la prensa especializada, para convertirse en la próxima Miss Universo
La espectacular trigueña quien no tuvo una infancia color de rosa, y quien le pide a las mujeres que aprendan a defenderse para evitar que abusen de ellas, tiene según expertos, el paquete completo para ganar de local: es bella, tiene carisma y es de origen latino, algo que impacta mucho en Miami, sede del certamen.
Y es que más allá del glamour y la coquetería que Miss USA posee, Sánchez cuenta con una historia que despierta admiración, en la que se destaca su cinturón negro en taekwondo, varios campeonatos de artes marciales ganados y una vida en la que debió aprender a salir adelante en medio de adversidades, como estar desamparada en un albergue. Eso le da vía libre para promover la defensa personal y el amor propio.
Hablamos con la mujer más bella de Estados Unidos habló en medio de la recta final de Miss Universo. Ella aseguró que es una chica normal que sueña con convertirse en conductora de televisión, y después dedicarse por completo a su labor como maestra de kínder, tener una familia y seguir recorriendo el mundo.
Miss USA, quien se declara admiradora de Shakira y Sofía Vergara por su tenacidad, agregó que no quiere perderse la oportunidad de usar su poder para ayudar a salir del túnel a aquellos que se sienten oprimidos y sin valor.
Su próximo objetivo será llevarse la corona como Miss Universo, pero con honestidad reconoce que la Señorita Colombia y otras latinas son competidoras muy fuertes a las que tendrá que vencer.
Y aunque muchos criticaron a Nia por promover patadas y llaves para controlar a aquellos que quieren abusar de las mujeres, ella tiene claro que esa no es una promoción a la violencia, sino una manera de crear conciencia para salir bien libradas de situaciones de riesgo.
«Tengo que confesar que la mujer que soy ahora no era precisamente la mujer que era antes. De pequeña tuve que luchar mucho con problemas de autoestima y con mi imagen personal.»
Fotos: Cortesía Miss Universe Organization
¿Toda tu vida soñaste con ese cuento de hadas?
Este era mi sueño, pero la verdad cuando era más pequeña no pensaba que ganar el título de Miss USA fuera algo posible. Al menos quería estar subida en ese escenario, porque me parecía un honor. Pero cuando crecí, un día vi el concurso de Miss USA y me dije a mí misma que yo era capaz de ganarlo, y el hecho de que haya sucedido, es una maravilla. Yo lo intenté fuertemente durante cinco años. Participé en varios reinados. No fue nada fácil, pero no me rendí.
¿Crees que esa experiencia de cinco años te ayuda más que a las otras concursantes?
Las chicas trabajan muy duro por esto, todas comen de manera saludable y hacen muchísimo ejercicio, pero creo que en mi caso, el factor extra es mi aspecto mental, espiritual y emocional, al igual que la preparación. Siempre he tenido claro que no quería llegar y sentirse intimidada por las otras chicas ni compararme con ellas. Soy yo misma y tengo claro que necesito trabajar muy fuerte.
¿Siempre fuiste una mujer con tanta seguridad?
No. Tengo que confesar que la mujer que soy ahora no era precisamente la mujer que era antes. De pequeña tuve que luchar mucho con problemas de autoestima y con mi imagen personal. En primaria era muy, muy tímida y no me gustaba tener amigos. No quería hablar con nadie. El divorcio de mis papás fue algo muy duro para mí, y el estar mudándome de una casa a otra no fue nada fácil.
¿Y qué pasó entonces?
Mi papá me vio así y cuando tenía 8 años me metió a clases de taekwondo. Él quería que yo me abriera más a la gente, pero yo tampoco quería hacer eso, no me gustaba, pero poco a poco me fue gustando y en seis meses ya quería estar en las clases todos los días. Mi papá me llevaba de lunes a sábado y me fue tan bien, que a los 12 años ya era instructora, y a los 15 recibí mi certificado.
¿Qué te gustó del taekwondo?
Me gustaba la competencia y la disciplina y todos los factores que hay allí. Creo que es una disciplina de la que aprendes muchas cosas. Cada día me fue gustando más y no solo comencé a enseñar, sino también a competir a nivel nacional y gané varias veces.
¿Qué te decía tu papá?
Mi papá siempre me decía que tenía que asegurarme de que nadie me fuera a hacer daño. ‘Ponles los ojos negros y regresa’, decía; es extraño que me dijera eso, pero lo que quería decirme era que siempre me sintiera segura.
Dices que las mujeres deben aprender a defenderse. ¿Por qué eres tan firme con esa idea?
Siempre he creído en la idea de que las mujeres deben tener más poder. Hay que motivarlas y decirles que tienen que cuidarse, y creo que la defensa personal es algo bueno para ellas, o cualquier otra cosa que les funcione está bien. Es mi manera de ver las cosas.
¿Crees que entonces todas las mujeres deberían aprender artes marciales?
Mira, desde muy pequeña aprendí que las mujeres deben tener mucha confianza en ellas mismas y sí, es necesario defenderse; eso es algo que deben comenzar a aprender. Ósea, no necesariamente digo que todas las mujeres deben aprender artes marciales, pero no está de más aprender algunos movimientos básicos para estar preparadas para escapar de situaciones peligrosas. Se trata solo de motivarlas para que estén preparadas ante una situación de peligro. Las mujeres deben aprender a protegerse a ellas mismas.
Cuéntale a la gente un poco sobre tu origen latino y sobre tu familia….
Bueno, mi papá es mitad mexicano y mitad alemán y mi mamá es española y europea. Éramos una familia común y corriente, pero cuando tenía 6 años, mis papás decidieron separarse. Fue una etapa muy dura. Mi mamá y yo no teníamos a dónde ir, y nos fuimos a vivir a un albergue. Luego mi mamá consiguió un trabajo y nos fuimos de ahí. Creo que eso nos hizo mujeres más fuertes. Después viví con una tía y luego otra vez con mi papá. Lo más difícil de todo eso es que no tenía una casa fija, siempre me estaba mudando de un sitio a otro.
Cuál es una de las principales enseñanzas que aprendiste de las cosas difíciles por las que pasaste?
Que nunca hay que renunciar a las cosas que tienes en mente, sin importar lo que sea. Yo luché para ser Miss USA durante cinco años. Todo ese tiempo estuve intentando convertirme en Miss USA. Me tomó mucho tiempo, tuve varios fracasos, pero me levanté y seguí intentándolo. Por eso digo que nunca hay que renunciar a lo que quieres.
¿Para qué ser Miss Universo?
Tiene un poder especial. Yo quisiera ganar y poder usar esa corona para motivar a otras personas que están pasando por situaciones que yo he vivido en mi vida. Creo que con la corona se tiene una voz más fuerte y para mí es importante poder motivar a muchas mujeres, e incluso a hombres, a que aprendan el valor que tienen, que aprendan a motivarse en la vida y ante todo entender que el valor está dentro de ellos, y no en tener muchos amigos en Facebook. Hay que encontrar su verdadero valor.
Quiero convertirme en Miss Universo y por supuesto creo que tengo posibilidades. Creo que si uno se divierte de manera genuina y sigue siendo uno mismo, es mucho mejor y las cosas salen bien. Así que, voy a ser yo misma y veremos qué pasa.
¿Piensas que la reina colombiana Paulina Vegga es una rival fuerte a vencer en Miss Universo?
Creo que las mujeres colombianas son muy bellas y me encanta la manera como apoyan a las reinas. Ella es una competidora muy fuerte, como varias reinas de Latinoamérica.
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