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Holanda también sucumbió al terrible miedo que produce jugar contra estos futbolistas.
Holanda, al igual que Suiza, Honduras, Chile, Portugal, Paraguay y Alemania, aceptó de entrada, sin poner la pelota en movimiento, su inferioridad técnica, su incapacidad para aceptar un duelo mano a mano y optaron por la fórmula de la táctica, la retranca, el abroquelarse atrás e intentar llevar los partidos al terreno físico con la reiteración en la falta menuda y en la falta descalificadora gruesa.
Todos ellos han aceptado que no tienen fórmulas para jugar en igualdad de condiciones y por eso han pensado primero en meterse atrás para intentar contragolpear y ganarle a España por una casualidad, como le pasó a Suiza, que terminó venciendo con escasas dos llegadas frente a ocho situaciones y el 65% de posesión que tuvo España.
Igual sucede en la Champions cuando juega el Barcelona, origen y matriz de esta selección campeona del mundo. Todos metidos atrás, desde el poderoso y multimillonario Chelsea, dirigido por Hiddink, hasta el Inter de Mourinho. Ninguno quiere jugar abierto, ninguno acepta el duelo frontal, todos ceden la pelota, la posesión y el control y terminan agazapados y buscando una transición veloz que asegure un gol de contragolpe.
Los ocho goles de España los marcaron jugadores del Barcelona. El ADN del elenco de Guardiola se retrata en este campeón mundial. Esta generación ha ganado Eurocopa, dos ligas consecutivas y un Mundial. Alguien todavía tiene la insensatez de discutir la valía técnica y el fútbol de esta maravillosa generación.
Este detalle hace mucho más grande el valor de Vicente del Bosque, un señor bonachón, serio, que nunca dice nada inoportuno, que no se sale del molde, que no ataca ni pelea con nadie, que aguanta los bajonazos de algunos periodistas y del ex técnico Luis Aragonés, acudiendo al respeto de la libertad de opinión como argumento para no entrar en la polémica. El gran mérito de Del Bosque es no cambiar nada para cambiarlo todo. Llevó la base de la Euro y agregó más jugadores del Barça, Pedro y Busquets, no se dejó presionar del madridismo para incorporar a Raúl y Guti en un equipo que no los veía con buenos ojos pues los consideraban cuerpos extraños.
La gestión interna del grupo, donde nunca hubo un problema, y la gestión técnica, cambios bien pensados y precisos, alineaciones coherentes y lógicas, hacen de Del Bosque un técnico modelo, a diferencia de parlanchinas urracas como Maradona y Dunga, siempre expuestos a ser más figuras que el mismo equipo, que los mismos jugadores.
Y ahora, ¿quién le gana al Barça campeón mundial con sus ocho integrantes de la selección más Messi? Todo seguirá igual, equipo que enfrente al blaugrana será equipo muerto de miedo y con complejo de inferioridad. Y así es imposible vencerlos.